40 de personas millones enfrentan pandemia, con trabajos precarios,

La minoración de actividades en el país, una de las acciones para contener el contagio del nuevo coronavirus, afecta de lleno a 40 millones de mexicanos que viven en condición que los especialistas consideran fragilidad laboral. En la práctica quiere decir que consiguen su ingreso cada día en trabajos que no son fijos y en los que el ingreso tampoco es incesante.

El primer cálculo del ámbito privado, efectuado por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), es que la caída de la actividad económica, como consecuencia de la epidemia, puede valer a la economía mexicana 800 mil trabajos formales, tantos como los perdidos a lo largo de la crisis de 1995.

Ante la inseguridad, especialistas tienen creencias encontradas. José Luis de la Cruz, directivo del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, estimó que la pérdida de puestos por la urgencia puede escalar a 900 mil este año, con lo que se debería estimar los requerimientos de producir estímulos a empresas y comercios para eludir un efecto mayor en la utilización.

Las consecuencias del deterioro en la actividad económica se multiplicarán, por el hecho de que no solo va a ser atender a esos 800 mil o bien 900 mil trabajadores que pierdan su empleo, que es muy posible que ocurra, sino más bien asimismo a las familias. Entonces, hablamos de millones de personas que tendrán la necesidad de apoyo y los recursos del gobierno no van a alcanzar, explicó.

Miguel Calderón Chelius, directivo del Observatorio de Salarios de la Universidad Iberoamericana, destacó que las condiciones con que llega la urgencia son una informalidad en la que se emplean hasta 6 de cada 10 trabajadores, con lo que en lo inmediato y con la intención de no dejar caer el consumo, las medidas de trasferencia por las que se ha decantado el gobierno federal abonan de forma positiva a la situación.

Agregó que tras la restauración del sueldo real en los últimos un par de años, esto es, que han subido más que la inflación, los indicadores del empleo formal podrían mudar de un instante a otro, mas no difuminan los avances en retribuciones que se consiguieron de la mano de la restauración del miningreso.

La baja en el género de cambio calmaría las presiones inflacionarias en la economía y con la parálisis de la actividad económica el consumo asimismo se reducirá. No obstante, en cualquier escenario la crisis del Covid-19 va a suponer un golpe para la situación de los trabajadores, para iniciar de los informales, mas asimismo de los formales. Ahí está el caso de Alsea, afirmó en referencia a la compañía que mandó a reposar a sus trabajadores sin goce de salario.

Acción Ciudadana Contra la Pobreza efectuó el cálculo sobre las personas que se vería perjudicadas por las medidas de contención del Covid-19 y los ajustes que adoptan empresas privadas y gobiernos. Su directivo, Rogelio Gómez Hermosillo, expuso que el conjunto más perjudicado son las setenta y siete millones de personas que no tienen empleo.

Además, hay 12 millones que trabajan por su cuenta y 21 millones que laboran en micro y pequeñas empresas; aun entre quienes son asalariados, 51 por ciento no cuenta con la garantía de un contrato que le respalde, manifestó.

Esta agrupación calcula en 40 millones el número de personas en edad de trabajar que están en una condición de debilidad laboral, lo que quiere decir que su empleo no es estable y el sueldo que perciben tampoco es incesante.

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