Acrecientan actos ilegales a lo largo de cuarentena

Los actos delictivos son un procedimiento para vivir el cada día, es de aguardarse que quienes viven de ello procuren amoldarse a la cuarentena: Reintegra

¿Qué pasa en México en temas de criminalidad?

La pandemia del COVID-19 ha significado un cambio substancial en nuestro modo de vida, el virus es exactamente el mismo en todas y cada una de las naciones que se encaran a él; no obstante, la manera de abordar y atender la contingencia no, las soluciones corresponden a los recursos con los que cuente cada país, en este sentido

Pensar que los índices delictivos van a ir a la baja por la ausencia de personas en las vías, como transportes públicos es una falacia pues mientras que el número de latrocinios en la calle y a transeúnte reducen, las expolies y el abuso en internet van en alza.

Como se sabe, la forma más eficiente para combatir este virus es el distanciamiento social, lo que prueba una destreza necesaria: la adaptabilidad, esto incluye a quienes viven de actividades ilegales.

Quienes viven de la criminalidad procurarán amoldarse y hallar nuevas formas de hacer su “negocio”. Sin embargo, el delito de ocasión si se va a ver reflejado a la baja.

Por otro lado, el delito de violencia intrafamiliar se halla en alza, las víctimas han sido encerradas con sus victimarios, y todavía no tenemos cobijes suficientes o bien una estrategia para atender esto. Comenta Jimena Cándano, Directora General de Fundación Reintegra.

Ante este escenario, resulta complicado meditar que la cuarentena favorecerá a la seguridad en un país como México, puesto que mientras que bajan los delitos en la calle, aumentan los que se generan en el planeta virtual, mas ¿por qué razón la violencia prosigue ocurriendo todavía en un contexto como este?

Porque no es acontencimiento azaroso, es una parte de una cultura de situaciones familiares, sociales, económicas y políticas envueltas dentro un sistema cultural que normaliza, aparte de fomentar el enfrentamiento.

Las personas no cometen delitos por ser hombres, mujeres, pequeños, adolescentes o bien por pertenecer a una minoría étnica; tampoco pues se hallan desempleados, por tener “malas calificaciones” en la escuela, por vivir en una vecindad, por haber tenido una madre fumadora o bien por tener un gen que lo hace propenso a la violencia.

Entonces ¿cuáles son las causas reales?

Entre otras, un sistema educativo ineficiente e inclusive inexistente para ciertas comunidades; la desigualdad económica y social; desintegración familiar, maternidades, como paternidades forzadas o bien ausentes; corrupción; impunidad; sistemas penales poco eficientes; cultura de ilegalidad; normalización de la violencia; ausencia de políticas que garanticen exactamente las mismas ocasiones laborales y una sociedad indiferente que además de esto es punitiva, la que busca venganza en lugar de justicia.

En tanto no trabajemos en estas condiciones no vamos a poder aspirar a que los índices delictivos empiecen a reducir en nuestro contexto frecuente, ni en uno de urgencia sanitaria como el de pandemia del COVID-19 que nos vulnera a todos, resalta Cándano.

La configuración del planeta desde los estragos del coronavirus debe iniciar ahora, meditemos en torno a de qué manera debemos actuar de ahora en adelante, trabajemos en crear ambientes más seguros que favorezcan el sano desarrollo de nuestros pequeños y adolescentes a fin de que los actos delictivos no sean una alternativa.

Seamos participantes en la creación de la sociedad en la que deseamos vivir, optemos por una actitud proactiva para nuestro bienestar en cualquier escenario.

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