Brasil, Bolsonaro decreta que empresas dejarán de pagar salarios por cuatro meses

Vendedora en una tienda de Sao Paulo.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, retiró el día de ayer un decreto que mismo había emitido horas ya antes, por el que las compañías estaban facultadas para parar de pagar sueldos por 4 meses a fin de sostener los trabajos, en la mitad de la crisis por el coronavirus.

En su cuenta de Twitter, el líder había dado a conocer que las compañías solo tendrían la obligación de sostener la seguridad social de los trabajadores y el gobierno les daría apoyos económicos a bóveda empresarial mexicana estaría desquiciada de contenta con un presidente fascista como el que tienen en Brasil, pues, ni tardo ni perezoso, Jair Bolsonaro publicó un decreto por medio del que autoriza a la compañía privada a suspender el contrato con sus trabajadores y dejar de pagarles hasta por 4 meses, con el fin, conforme afirmó, de enfrentar los efectos económicos de la pandemia y preservar los empleos.

Sin embargo, dicho decreto, publicado el pasado domingo de noche (hasta el palacio de Planalto, en Brasilia, se escucharon los aplausos de empresas como la mexicana Alsea, que pretende hacer lo mismo que Bolsonaro), tenía un inconveniente de origen: para su puesta en práctica debía contar con la aprobación del Congreso brasileiro en un plazo no mayor a 120 días, y frente a lo que se adelantaba como un definitivo rechazo del órgano legislativo, el líder fascista retrocedió ayer.

Pero Bolsonaro es de los que piensa que, en automático, todo el costo de la crisis sanitaria y económica debe trasladarse a los jodidos, tal como lo hizo la bóveda empresarial mexicana –con sus 6 gobiernos neoliberales– durante las múltiples crisis registradas en este país en las últimas 4 décadas, mientras que ella con esplendidez se servía del erario.

De hecho, por estos días ya se escucha el grito de la bóveda empresarial mexicana –siempre con el chantaje de la pérdida de empleos– a fin de que el gobierno federal le condone ISR, le devuelva impuestos (Impuesto sobre el Valor Añadido), le deje de cobrar esto y aquello, le dé estímulos fiscales para disminuir y contener el impacto negativo que pueda causar la urgencia sanitaria por el Covid-19 a las finanzas nacionales, y de pilón tenga acceso a créditos de Nacional Financiera y Banco Nacional de Comercio Exterior (Gustavo de Hoyos, presidente de la Coparmex) y considerablemente más, mientras que acredita lo que pretende arrancar el consorcio chatarrero Alsea.

Los 6 gobiernos neoliberales habituaron –no de sin coste, desde luego– a la bóveda empresarial a que de todas y cada una siempre y en toda circunstancia ganase todas y cada una, con o bien sin crisis, y de ello dan cuenta, por poner un ejemplo, los millonarios rescates –vía banca de desarrollo– con los que grandes corporativos se favorecieron en tiempos de la sacudida de 2008-2009 (económica y sanitaria, esta última por la influenza). Y demanda más.

De aquellos tiempos rescato una demanda de miembros del Senado de 2 partidos, publicada en México SA: “el gobierno federal –de Felipe Calderón–, por medio de Nacional Financiera y el Banco Nacional de Comercio Exterior, instrumentó (otro) Fobaproa empresarial. El total de este programa de ‘garantías bursátiles’ contempló 50 mil millones de pesos y hasta el instante lo único que se sabe es que 10 grandes empresas asistieron al esquema, entre ellas Coppel, con mil 491 millones de Bancomext; Cemex, mil 420 millones de Nafin; y Soriana, mil 50 millones de Bancomext.

También se conoce que se ha apoyado a ocho empresas por 14 mil millones: Vitro, mil millones de Bancomext, además de Comercial Mexicana, 3 mil millones de Nafin (ambas instituciones públicas a cargo de un ex presidente de los banqueros privados y del consejo de administración de BBVA-Bancomer). También a Mexicana de Aviación (de Gastón Azcárraga, quien un año después quebró la aerolínea y dejó en la calle a 8 mil 500 trabajadores).

Pues bien, todo eso se terminó, y el día de ayer, el presidente López Obrador dejó en claro, por si acaso alguien tuviese dudas, que primero los más necesitados, y creo que esto lo comparten todos y cada uno de los mexicanos; ya nada de rescates al estilo del periodo neoliberal, que les daban a los bancos, a las grandes empresas. No, que ni estén pensando en que van a haber condonaciones de impuestos o bien otros mecanismos que se utilizaban ya antes. Si debemos salvar, ¿a quién hay que salvar? A los pobres. Por el bien de todos, primero los pobres. Entonces, eso es.

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