Después de 27 años de espera, las Finales de la NBA regresan al Madison Square Garden y la ciudad de Nueva York vive una auténtica celebración alrededor de los Knicks. La serie por el título apenas llega a su tercer capítulo, pero la posibilidad de que los Knicks se acerquen al trofeo ha provocado una revolución en la ciudad.
Ambiente de campeonato en Nueva York
Las calles cercanas al Madison Square Garden comenzaron a llenarse desde temprana hora con miles de aficionados que buscaban formar parte de una jornada histórica. La franquicia neoyorquina no disputaba un partido de Finales en casa desde 1999, por lo que para una generación completa de seguidores se trata de una experiencia inédita.
Posición privilegiada de los Knicks
El equipo llega en una posición privilegiada. Las victorias obtenidas en los dos primeros encuentros de la serie ante San Antonio han disparado el optimismo entre una afición acostumbrada a décadas de frustraciones y reconstrucciones.
Demanda histórica para ingresar al Garden
La expectativa alrededor del encuentro se reflejó de inmediato en la venta de boletos. Conseguir una entrada para el Juego 3 se convirtió en una misión prácticamente imposible para muchos aficionados, mientras que los precios alcanzaron cifras récord en los mercados de reventa. La importancia del partido también atrajo a numerosas celebridades, empresarios y figuras del espectáculo que buscan presenciar una noche especial en uno de los recintos más emblemáticos del deporte mundial.
Más que un partido, una celebración para Nueva York
Las autoridades locales implementaron dispositivos especiales de seguridad y movilidad para atender la gran cantidad de personas que se espera alrededor del inmueble. La zona de Penn Station y los accesos al recinto registrarán un movimiento muy superior al habitual. Aunado a la presencia del presidente Donald Trump, quien desde días antes confirmó su presencia para el encuentro de este lunes, donde los Knicks buscan acercarse más a la corona.



