Distancia adecuada no existe en centros penitenciarios Mexicanos

Ciudad de México

Ante los nuevos casos del Covid19 en México

las autoridades sanitarias han reiterado las medidas básicas de prevención que se deben continuar, como lavarse las manos con agua y jabón múltiples veces al día; aislarse en el caso de presentar algún síntoma respiratorio: cubrirse la boca y nariz al estornudar con la parte interior del codo y saludarse sin tocarse.

Aunado a esto, se han tomado medidas de aislamiento social mediante la Jornada de Sana Distancia para prevenir nuevos contagios.

Se ha informado por otra parte que es posible reincorporarnos poquito a poco desde el 30 de abril; no obstante, hay una población que no es contemplada en esta contingencia: las personas en centros penitenciarios.

Conforme con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)

prácticamente el 50% de las personas en internamiento comparte la celda con más de 5 personas, o sea, una política de sana distancia no es posible partiendo solo de este hecho, mas eso no es todo, tampoco es realista meditar en la prevención del contagio masivo si se carece de agua bebible, artículos de limpieza y acceso a fármacos.

“Como si eso no fuera suficiente, la cuarentena implica también que aquellos que se encuentran en los centros penitenciarios no puedan ser visitados por sus seres queridos, lo cual vuelve más adverso todo el panorama. Si bien es cierto que la decisión de cancelar las visitas sería en pro se evitar el contagio para proteger tanto a la gente dentro y fuera, se vulnera aún más a la persona en conflicto con la ley porque es a través de estas visitas que ellos pueden obtener algunos de los recursos que el centro no le está otorgando. Esta medida puede generar una histeria colectiva, que podría evitarse al avalar sus garantías individuales y evitando la sobrepoblación penitenciaria.” Dijo Jimena Cándano, Directora General de Fundación Reintegra.

Estemos o bien no, en medios de una crisis de salud pública, las prácticas penitenciales no pueden proseguir igual, cada persona produce peligros auxiliares en un contexto de recursos limitados

¿De qué forma se puede solucionar?

Una de las propuestas que Fundación Reintegra ha puesto encima de la mesa es la de hacer una revaluación de las medidas que deban cumplirse en internamiento, con esto, no solo aspiramos a bajar el número de personas sobrepoblando los centros, sino asimismo producimos prevención al separarlos de un contexto violento que, habitualmente, acaba por corromper más a la persona.

Muchos se cuestionarán el hecho de que se les deba “cuidar a los delincuentes” en esta contingencia, mas la razón para hacerlo es más fácil de lo que semeja.

Al privar de la libertad a una persona, el Estado detenta su custodia, o sea, debe asegurar el cumplimiento de sus garantías individuales por el hecho de que a pesar de quebrantar la ley, prosigue siendo bajo términos constitucionales, un humano al que no se le deben violar sus derechos.

Las condiciones generales en las que se halla hoy en día el sistema penitenciario mexicano han derivado de una insuficiencia de recursos financieros, humanos, materiales y de instalaciones para poder ofrecer un servicio integral, situación que se ve reflejada diariamente en su bienestar y que, a lo largo de una contingencia como esta, se transforma en una crisis que de no atenderse nos impactará, a pesar de que otros, más agraciados, nos hallemos en cuarentena.

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