Ebrard reacciona con calma ante arancel global del 10% anunciado por Trump
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, pidió mantener "prudencia" y "sangre fría" tras el anuncio del expresidente estadounidense Donald Trump sobre la imposición de un arancel global del 10% a las importaciones. En respuesta a esta medida, Ebrard confirmó que viajará a Washington la próxima semana para evaluar el alcance de las disposiciones y proteger los intereses comerciales de México.
Viaje a Estados Unidos para clarificar situación
El funcionario mexicano explicó que su visita a la capital estadounidense tiene como objetivo principal "tener claridad" sobre las nuevas tarifas arancelarias. "Lo primero que tenemos que hacer es actuar con sangre fría para poder determinar su impacto y actuación", declaró Ebrard a los periodistas, destacando la necesidad de analizar cuidadosamente la situación.
El anuncio de Trump se produce casi en paralelo con una reciente decisión de la Suprema Corte de Estados Unidos, que invalidó aranceles anteriores sustentados en poderes de emergencia. Según Ebrard, el expresidente estadounidense ahora busca "imponer otros aranceles en sustitución a los que les quitó la corte", lo que genera incertidumbre en las relaciones comerciales bilaterales.
Llamado a la prudencia en medio de incertidumbre
El secretario de Economía enfatizó la importancia de mantener la calma en este contexto volátil. "Tenemos que ver cómo va a ser eso", señaló, refiriéndose a la implementación de las nuevas medidas arancelarias. Su llamado a la prudencia se basa en la complejidad del escenario, donde decisiones judiciales y anuncios políticos se entrelazan rápidamente.
La postura de Ebrard refleja un enfoque estratégico para manejar las tensiones comerciales, priorizando el análisis detallado sobre reacciones precipitadas. Su viaje a Washington representa un paso crucial en este proceso, buscando diálogo directo con las autoridades estadounidenses para comprender plenamente las implicaciones del arancel global anunciado.
Este desarrollo ocurre en un momento sensible para la economía mexicana, donde las relaciones comerciales con Estados Unidos son fundamentales. La respuesta medida y diplomática del gobierno mexicano, encabezada por Ebrard, busca minimizar posibles afectaciones mientras se defienden activamente los intereses nacionales en el ámbito internacional.