El gigante petrolero Rosneft anuncia cese de operaciones en Venezuela

Moscú.

La presión americana surte efecto en Rusia

El mayor productor de petróleo de Rusia, Rosneft, afirmó el día de ayer que cesó operaciones en Venezuela y vendió sus activos en el país de Sudamérica a una compañía del gobierno ruso.

A principios de año Estados Unidos impuso sanciones a 2 filiales de Rosneft: Rosneft Trading y TNK Trading International, unidad suiza de la compañía.

La medida fue desarrollada para acrecentar la presión sobre el gigante estatal petrolero ruso, que conforme el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio un salvavidas financiero al líder venezolano, Nicolás Maduro.

La compañía afirmó que vende sus negocios en el país de Sudamérica a una compañía propiedad del gobierno ruso, incluyendo las compañías mixtas Petromonagas, Petroperijá, Boquerón, Petromiranda y Petrovictoria, como a firmas de servicios de campos petroleros y operaciones comerciales, notificó Rosneft en un comunicado.

La empresa no explicó los motivos de la resolución ni mentó el nombre de la firma a la que vendió sus negocios. Solo declaró que va a recibir un pago de liquidación de noventa y seis por ciento del capital social de Rosneft, que va a quedar a cargo de una subsidiaria.

El embajador de Rusia en Venezuela, Sergio Mélik-Bagdasárov, debió aclarar que Rusia proseguirá operando en los campos petroleros del país de Sudamérica.

En una publicación en Twitter, el diplomático señaló:

¡No se preocupen! Se trata del traspaso de los activos de Rosneft en bandera de Venezuela al gobierno de Rusia de forma directa. Seguimos juntos de ahora en adelante, apretón de manos.

La subsidiaria de Rosneft, que vende crudo a clientes del servicio europeos, se vio perjudicada últimamente por las sanciones de Estados Unidos y las autoridades estadunidenses han prometido sostener la presión para obligarla a detener las operaciones en Venezuela.

Citado por la agencia de prensa Ria Novosti, el portavoz de Rosneft, Mijail Leontiev, aseveró que la compañía había cumplido con sus obligaciones y tiene el derecho ahora de esperar el alzamiento de las sanciones en contra suya.

La venta podría asistir a resguardar a Rosneft, mayor productor de petróleo de Rusia, al dar el control de las operaciones venezolanas a una subsidiaria de propiedad total del Estado ruso, que no responde a los inversores privados de la forma en que lo hace Rosneft.

Algunos observadores percibieron la medida como un intento de Rusia de resguardar a Rosneft de las nuevas rondas de sanciones de Estados Unidos, sosteniendo al tiempo su apoyo incondicional a Maduro.

Rusia es, así como China y Cuba, uno de los primordiales apoyos de Nicolás Maduro.

Moscú es el segundo acreedor de Caracas y una parte de la deuda venezolana es reembolsada en hidrocarburos, conforme pactos entre Rosneft y la compañía nacional PDVSA.

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