El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, confirmó que el empresario ruso Roman Abramovich, ex dueño del Chelsea de la Premier League, viajó a Kiev en mayo para actuar como intermediario entre los gobiernos ucraniano y ruso. Según detalló el mandatario para la cadena británica Sky News, esta misión tuvo como objetivo transmitir a Vladimir Putin el mensaje de que Ucrania no abandonará el Donbás, independientemente de la presión militar o diplomática ejercida contra el territorio. Este acercamiento destaca el papel de Abramovich como una figura que ha transitado entre los círculos de poder del Kremlin y el diálogo internacional en el contexto del conflicto bélico.
El legado de Abramovich en el fútbol
Roman Abramovich fue conocido globalmente por haber sido el dueño del Chelsea durante casi dos décadas, periodo en el que transformó radicalmente el panorama del balompié inglés. Asimismo, se le atribuye haber convertido a la Premier en la liga más rica y exitosa del mundo, redefiniendo los estándares de contrataciones, gestión deportiva y competitividad comercial.
Destierro de la Premier League
Tras la invasión rusa a Ucrania, en 2022, Abramovich fue obligado a vender al equipo por sus claras conexiones con Putin y su participación en empresas como Evraz, vinculada al suministro para el ejército ruso. El Chelsea vive su era post Roman Abramovich.
La trayectoria del ruso en el fútbol es frecuentemente analizada bajo la lupa del sportswashing (lavado de imagen a través del deporte). Para muchos expertos y gobiernos, el uso del fútbol fue una herramienta estratégica para adquirir influencia política y legitimidad internacional, ocultando intenciones geopolíticas. Así, la era de Abramovich en el fútbol dejó un legado complejo: por un lado, el éxito deportivo del Chelsea; por el otro, el cuestionamiento ético sobre la influencia de oligarcas rusos en las instituciones deportivas europeas.



