La batalla por la atención y la búsqueda de ingresos más estables impulsan a las redes sociales a apostar por suscripciones y monetización directa entre creadores y audiencias. Durante años, las plataformas construyeron su negocio alrededor de la publicidad, basadas en atraer la atención de millones de usuarios para venderla a los anunciantes. Sin embargo, los cambios de algoritmo, la competencia por la atención y la volatilidad del mercado publicitario han llevado a las plataformas a explorar otras formas de monetización, desde suscripciones hasta donaciones y transmisiones de pago.
El cambio de paradigma
En México, donde cerca de 90 millones de personas utilizan redes sociales según datos de Statista, esa discusión también comienza a tomar forma. Mientras Facebook, Instagram, TikTok y YouTube dominan el mercado, nuevas plataformas como Clapper buscan construir una relación económica más directa entre creadores y audiencias.
La batalla por la atención obliga a explorar nuevos modelos
La publicidad digital continúa como uno de los motores financieros de las plataformas, pero la atención de las audiencias se dispersa entre un número creciente de aplicaciones, videos y contenidos. Karen Nelson-Field, especialista en medición de atención y fundadora de Amplified Intelligence, sostiene que uno de los problemas del ecosistema digital actual consiste en que las métricas tradicionales miden impresiones o tiempo de exposición, pero no necesariamente atención humana real. La investigadora explica que las plataformas de desplazamiento rápido acostumbran a los usuarios a consumir contenido cada vez con menos profundidad. Incluso las mejores piezas creativas enfrentan límites cuando las personas pasan de una publicación a otra en cuestión de segundos.
Para la especialista, la atención constituye uno de los recursos más escasos de internet porque permite construir memoria y relaciones duraderas. Cuando disminuye, también se reduce la capacidad de las marcas y de los creadores para generar recordación. En ese contexto, las plataformas buscan modelos que no dependan exclusivamente de perseguir impresiones y tiempo de pantalla. La lógica consiste en construir comunidades más comprometidas, capaces de sostener una relación más estable con los creadores.
Clapper: una apuesta por la lealtad
Clapper, una red social fundada en Estados Unidos y enfocada en comunidades de nicho, es un ejemplo de ello y eligió México como uno de sus mercados de expansión. La empresa busca crecer con una propuesta distinta a la de las plataformas tradicionales, con menos énfasis en la viralidad y más herramientas para que los creadores obtengan ingresos directamente de sus comunidades.
De acuerdo con el Estudio de Hábitos de los Usuarios de Internet 2026 de la Asociación de Internet MX, 57% de las personas utiliza las redes sociales para mantenerse informado y 31% las emplea para buscar recomendaciones y reseñas de productos. Además, 42% consume noticias o contenido relevante a través de internet. Las cifras muestran que las redes sociales dejaron de ser únicamente espacios para el entretenimiento. Para millones de personas, también representan una fuente de información, aprendizaje y toma de decisiones. La propia Asociación de Internet MX resume el fenómeno con una frase: “Más conectados que nunca, pero más selectivos que antes”.
La visión de Clapper
“Consideramos que el futuro de las plataformas sociales pasa por modelos donde los creadores tengan más formas de generar ingresos directamente desde sus comunidades y no únicamente a través de publicidad o acuerdos externos”, explica Edison Chen, fundador y director ejecutivo de Clapper. Para la compañía, México reúne varias condiciones atractivas. Por un lado, la empresa identificó un crecimiento en comunidades relacionadas con emprendimiento, tecnología, inteligencia artificial, gaming, educación y periodismo ciudadano. Chen considera que el país cuenta con una cultura emprendedora fuerte y con usuarios interesados en contenidos prácticos y conversaciones con mayor profundidad. “Encontramos usuarios que no sólo prueban la plataforma, sino que construyen comunidad, permanecen activos y buscan monetizar de forma sostenible”, afirma.
Los gigantes también se adaptan
Las empresas más grandes también avanzan en esa dirección. Uno de los casos más ilustrativos es Meta. Por un lado, Instagram lanzó Instagram Plus, una suscripción que se prueba en México a 39 pesos al mes y que ofrece funciones exclusivas como ver historias sin dejar rastro, crear listas de audiencias ilimitadas y extender la duración de las publicaciones. El modelo confirma que incluso el gigante de las redes sociales busca que los usuarios paguen por lo que consumen. Por otro lado, Threads, otra red social de Meta, anunció la integración de comunidades a la plataforma, espacios temáticos donde los usuarios interactúan alrededor de intereses específicos. Según la empresa, el crecimiento diario de la plataforma lo impulsan principalmente ese tipo de interacciones.
Otros ejemplos del mercado que delatan esta tendencia son TikTok, que impulsa los regalos virtuales y las transmisiones en vivo de pago, un mecanismo donde los seguidores compran monedas virtuales para enviárselas a sus creadores favoritos durante un livestream, y Twitch, la plataforma de live streaming de Amazon, que construyó su modelo precisamente sobre un esquema de suscripciones de pago y donaciones directas que van al creador.
El horizonte de Clapper en México
Bajo un modelo de monetización directa, Chen reconoce que el éxito no llegará en términos de escala. El horizonte que define son dos años y el objetivo de consolidar una comunidad de creadores con crecimiento sostenible y presencia sólida. “Si logramos que los creadores puedan desarrollar audiencias leales, generar ingresos de forma transparente y construir relaciones auténticas con sus comunidades, consideraríamos que la apuesta en México fue exitosa”, dice.



