El accidente de Oliver Bearman en el Gran Premio de Japón ha reavivado el debate sobre la seguridad del nuevo reglamento de la Fórmula 1 para 2026. El piloto de Haas sufrió un fuerte impacto al esquivar al Alpine de Franco Colapinto, quien circulaba a una velocidad significativamente menor debido a una pérdida de potencia eléctrica. Según datos de telemetría, la diferencia de velocidad entre ambos monoplazas alcanzó los 92 km/h.
Bearman perdió el control en la vuelta 22, antes de la curva 13 de Suzuka, y se estrelló contra las barreras de contención con un impacto superior a 50G. Aunque Haas confirmó que el británico no sufrió fracturas, The Race reportó que presentó hematomas en la rodilla. Las imágenes mostraron al piloto de 20 años con signos de dolor en su pierna derecha.
Colapinto describió la situación como “extraña” y “peligrosa”, señalando que la diferencia de velocidad era tan grande que se sentía “indefenso”. “Es casi como si estuvieras en una vuelta de salida y otro tipo en una vuelta de empuje”, comentó el argentino, quien destacó que la curva se toma a fondo y que él iba 50 km/h más lento.
Carlos Sainz fue crítico con la FIA y los equipos, afirmando que “no hay ninguna categoría en el mundo donde se den estas velocidades de aproximación”. El español instó a las autoridades a escuchar a los pilotos y a implementar cambios antes de Miami. “Me da igual que vayamos medio segundo más lento por vuelta. La solución hay que encontrarla más pronto que tarde”, declaró a ESPN.
Fernando Alonso ya había anticipado antes de la carrera que podrían ocurrir situaciones similares debido a las diferencias de rendimiento entre los coches. El accidente de Bearman ha puesto en entredicho la seguridad del reglamento 2026, que busca aumentar los adelantamientos pero genera preocupación por las disparidades de velocidad en pista.



