Guillermo Ochoa, en su sexta Copa del Mundo, vive una experiencia distinta. A pesar de no ser titular, el portero mexicano fue el más ovacionado al llegar al Estadio Ciudad de México para el debut de México ante Sudáfrica. El guardameta de 40 años, quien es uno de los tres futbolistas en la historia con seis Mundiales junto a Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, caminó solo por la cancha, disfrutando cada momento de lo que será su último torneo internacional.
Un recibimiento especial en el Estadio Ciudad de México
La Selección Mexicana llegó poco antes de las 11 de la mañana al Estadio Ciudad de México, proveniente del Centro de Alto Rendimiento. El trayecto de seis kilómetros fue cargado de emociones, especialmente para Ochoa. Cuando su rostro apareció en las pantallas del estadio, con su característica melena ensortijada, la afición estalló en ovaciones, dejando atrás rencores y reclamos. El fenómeno Ochoa, amado y repudiado, vuelve a conectar con el público mexicano en su sexta Copa del Mundo.
La decisión de Javier Aguirre
La noche antes del debut, tras la cena, el técnico Javier Aguirre comunicó a los porteros quién sería el titular. Como en 2010, cuando Ochoa perdió la titularidad ante Óscar Pérez, ahora la cedió ante la juventud de Raúl Tala Rangel. A pesar de la decepción, Ochoa cerró filas y abrazó a su compañero. "Es el pegamento que une todas las piezas en el vestidor. Lo necesitamos dentro o fuera del campo", comentan desde el interior del Tri.
El ocaso de una leyenda
Ochoa sabe que su carrera se acerca al final. Disfruta cada instante: salió al campo cuando estaba vacío, olió el césped y sintió la cancha. Aguirre le prometió que, si hay oportunidad durante la Copa, le dará minutos. Con 152 partidos con la Selección Mexicana, debutó en diciembre de 2005 y ahora vive su sexto Mundial, aunque solo haya jugado en tres como titular. El tiempo es implacable, pero Memo Ochoa vive su momento feliz.



