Gianluigi Buffon, en una entrevista con The Guardian para promocionar su libro Saved, ha ofrecido una mirada íntima a su carrera y al estado actual del fútbol italiano. El exguardameta, que ahora forma parte del cuerpo técnico de la selección, abordó el retiro abrupto tras su último partido con el Parma y la crisis que vive Italia, ausente de tres Mundiales consecutivos.
Buffon señaló tres causas concretas para la debacle italiana: la falta de relevo generacional de figuras como Roberto Baggio, Alessandro Del Piero y Francesco Totti; el impacto del escándalo de Calciopoli, que afectó al equipo nacional antes del Mundial de 2006; y la necesidad de una autocrítica profunda para superar la incertidumbre estructural.
El arquero recordó la final de 2006 contra Francia, donde fue testigo del cabezazo de Zinedine Zidane a Marco Materazzi, que resultó en la expulsión del capitán francés. Buffon explicó que la presión del escándalo de Calciopoli se convirtió en combustible competitivo para el equipo, que terminó ganando en penaltis. A casi 20 años, Buffon contrasta esa gloria con la situación actual y advierte que negar el problema solo lo hará permanente.



