El deporte ha sido utilizado históricamente como una herramienta política, y México no es la excepción. Una exposición en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT) analiza cómo los grandes eventos deportivos han servido para desviar la atención de problemas sociales y políticos.
La muestra incluye imágenes emblemáticas como la protesta de los atletas Tommie Smith y John Carlos en los Juegos Olímpicos de México 68, quienes alzaron el puño contra el racismo en Estados Unidos. También se exhiben fotografías del saludo nazi en Berlín 1936 y del Mundial de Argentina 1978, celebrado durante la dictadura militar, donde la euforia en los estadios contrastaba con las protestas de las Madres de Plaza de Mayo.
En el contexto mexicano, la exposición señala que, mientras se promueve una imagen de buenos anfitriones para el Mundial de fútbol, se ignoran realidades como el hallazgo de cientos de bolsas con restos humanos cerca del Estadio Akron en Jalisco. La muestra también destaca el subcampeonato de la selección femenil mexicana en el Mundial de 1971, un logro que ha sido opacado.



