En la transmisión de la NASA de este viernes, se observó al piloto Victor Glover realizando ejercicios físicos como parte del entrenamiento de la misión Artemis II. La práctica es fundamental para proteger los músculos y huesos de los astronautas en el espacio, donde el cuerpo humano experimenta cambios profundos.
En ausencia de gravedad, los músculos pierden volumen y fuerza, mientras que los huesos reducen su densidad mineral. La NASA estima que los astronautas pueden perder entre un 1 y un 1,5% de densidad ósea en apenas un mes en órbita, lo que eleva el riesgo de cálculos renales y otras complicaciones metabólicas.
Artemis II es el primer viaje tripulado rumbo a la Luna tras más de cincuenta años. La tripulación está integrada por los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto al canadiense Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense. Según la NASA, los entrenamientos matutinos sirven para poner a prueba los sistemas de soporte vital de Orión antes de abandonar la órbita terrestre.
Dentro de la nave Orión, el equipo dispone de un volante de inercia de 14 kilogramos que reemplaza a las voluminosas máquinas de la Estación Espacial Internacional. Este sistema permite realizar ejercicios aeróbicos y de resistencia, como flexiones de bíceps, sentadillas, peso muerto, remo ergométrico y elevaciones de pantorrillas, con cargas de hasta 181 kg.
Cada uno de los cuatro astronautas dedica treinta minutos al día al ejercicio, siguiendo el protocolo de la NASA. La doctora Patricia Sawyer-Simmons, científica de la Florida Gulf Coast University, explicó que la máquina funciona de forma similar a los equipos de gimnasio en la Tierra, como una máquina de remo o de poleas.



