Erik Lira, mediocampista de Cruz Azul, se ha convertido en una pieza clave para la Selección Mexicana bajo la dirección de Javier Aguirre. Su evolución, impulsada por el técnico Martín Anselmi en Cruz Azul, lo transformó de un jugador vertiginoso a un líbero que juega entre los defensas centrales, rol que nadie esperaba.
Lira llegó a Cruz Azul procedente de Pumas en un traspaso valuado en 4.5 millones de dólares. Al principio no jugaba, pero entendió que debía adaptarse: 'Empecé con Anselmi sin jugar y dije: ¿Qué puedo mejorar? Me di cuenta de que era ahí donde al equipo le hacía falta alguien'. Su capacidad para ocupar esa posición le abrió las puertas de la selección.
El 'Vasco' Aguirre, poco acostumbrado a usar una línea de cinco defensas, ha hecho de Lira un jugador casi inamovible. Su estilo sencillo y ordenado facilita el juego del equipo, y el plan mundialista de México gira en torno a jugadores como él, aguerridos y resolutivos.
Lira ha despertado interés de clubes europeos como Girona, Porto, AZ Alkmaar y Niza. Sin embargo, prefirió quedarse en México: 'Fue real la oferta de uno de estos equipos, pero es muy difícil a un año del Mundial tomar una decisión así. Preferí estar en casa, con mi gente y con mi selección'.
Su carrera comenzó en Pumas, donde fue apodado 'Pitbull' por su fiereza. Andrés Lillini, quien lo conoció en el club, destacó su esencia: 'Es el tipo de jugador que representa la esencia de la cantera: aguerrido, ordenado y con un sentido de pertenencia enorme'. Lira, que llama 'papá' a Lillini, reconoce su influencia.
Tras ser expulsado de las inferiores de Pumas, debutó en Necaxa en 2018 con Michel Leaño, y regresó a Pumas en 2020. Su paso a Cruz Azul y el trabajo con Anselmi le dieron posición y tiempo, virtudes que lo llevaron a ser capitán y a consolidarse en la selección, donde debutó en 2021. Hoy es uno de los escuderos más fuertes de Aguirre, listo para la batalla mundialista.



