La eliminación de Italia ante Bosnia-Herzegovina en la clasificación para el Mundial ha provocado una ola de críticas en la prensa del país. Por tercera vez consecutiva, la tetracampeona del mundo no estará en una Copa del Mundo, un vacío que comenzó en 2014 y se extenderá al menos hasta 2030.
La Gazzetta dello Sport calificó el partido como un "desastre epocal" y una "pesadilla recurrente". A pesar del gol inicial de Moise Kean, la expulsión de Alessandro Bastoni antes del descanso marcó el rumbo del encuentro. Gianluigi Donnarumma tuvo una actuación heroica, pero los fallos de Pio Esposito y Bryan Cristante en los penaltis sellaron la derrota. El diario criticó que Italia se dejó someter por un rival teóricamente inferior.
Maurizio Crosetti, en una columna para La Repubblica titulada "Italia sin Mundial: la costumbre de la mediocridad es nuestro mal", señaló que lo más dramático es que la eliminación ya no se siente como un drama, sino como un "hábito". Describió al fútbol italiano como un "movimiento de jubilados" y criticó el nivel de la Serie A, que ya no puede competir con otras grandes ligas europeas.
Crosetti advirtió que la falta de sangre nueva y la complacencia han convertido a la Nazionale en un equipo "desahuciado y mediocre", y que se necesitan cambios profundos para volver a soñar con un Mundial.



