La espera terminó y Colombia regresó a la cita máxima del fútbol con la autoridad que exige la historia. En un Coloso de Santa Úrsula convertido en una auténtica extensión de Bogotá, el combinado cafetero superó los nervios del debut y, guiada por la genialidad de Luis Díaz, venció 3-1 a una rocosa Uzbekistán para adueñarse del liderato en el Grupo K del Mundial 2026.
Un debut con sabor a fiesta
Más de 80 mil espectadores —con una abrumadora mayoría de aficionados colombianos— convirtieron el debut en una fiesta nacional. "Es una energía hermosa, pero emocionalmente creo que les pesó a algunos muchachos. De los que más corren, hoy sufrieron el partido desde ese punto de vista. Tiene que ver la carga emocional y el marco con el que jugamos", dijo el estratega Néstor Lorenzo.
Análisis del estratega
El técnico del combinado cafetero, sin embargo, no se distrajo ante el fervor: "No iba a ser fácil. Pudimos marcar una diferencia mayor, pero el rival trabajó bien, estuvo muy ordenado, muy cerrado y nos costó llegar. Hay que mejorar. Terminar mejor las jugadas. De pronto nos entretuvimos con la posesión y no hicimos centros ni remates, pero luego jugamos bien y ajustamos el medio campo para ganar merecidamente. Este es el primer escalón".
Asimismo, el argentino señaló: "Uzbekistán es un equipo que trabajó muy bien, muy cerrado, y nos costó llegar".
Balance positivo y mirada al futuro
El balance general del debut en el Mundial 2026 lo deja tranquilo y le da para seguir trabajando. "No hay que desgastarse innecesariamente. No definimos bien y nos costó tener la posesión de la pelota. Creo que nos hacía falta refrescar el equipo y, cuando lo hicimos, nos vimos mejor", señaló.
Colombia comienza con el pie derecho, sumando tres puntos vitales que llenan de confianza a un plantel que, en palabras de sus jugadores, está convencido de que este equipo está "para cosas grandes". Con la victoria en el bolsillo y la marea amarilla respaldando cada paso, la selección nacional ya pone la mirada en su próximo desafío, confirmando que, cuando Lucho Díaz baila, todo el país celebra al ritmo que nos une.



