El Estadio Ciudad de México, escenario de las finales de Pelé y Diego Maradona, vivió otra noche histórica el domingo 5 de julio de 2026. El duelo entre México e Inglaterra por los octavos de final del Mundial 2026 rompió todos los registros de reventa, convirtiéndose en el partido más caro en la historia del deporte en relación entre precio y capacidad del estadio, según el periodista especializado en negocios deportivos Darren Rovell.
Un récord antes del silbatazo inicial
A cuatro horas del inicio del partido, el boleto más barato en el mercado secundario rondaba los 4 mil dólares, mientras que las localidades preferentes se negociaban por cantidades muy superiores. Rovell resumió el fenómeno: “Esta noche, en Ciudad de México, se disputa el partido más caro en la historia del deporte en relación entre precio y capacidad del estadio”. La afirmación tomaba como referencia un escenario con más de 80 mil asientos, el único que ha albergado dos finales de la Copa del Mundo (1970 y 1986) y que en 2026 se convirtió en el primero en recibir partidos de tres ediciones distintas del torneo.
En los alrededores del estadio, varios aficionados entrevistados por Excélsior confesaron haber desembolsado más de 150 mil pesos por una sola entrada. “Vengo de Houston. Sólo vengo al partido. Pagué 150 mil pesos por un pedazo de historia que me llevaré hasta el último día de mi vida”, dijo Marco Landeros. Ninguno hablaba de inversión; todos hablaban de una oportunidad que, según ellos, quizá no vuelva a repetirse.
Comparación con otros octavos de final
Las cifras que compartió Rovell ilustran la dimensión del fenómeno. Mientras el acceso más económico para México contra Inglaterra alcanzó los 4 mil dólares, otros encuentros de los octavos de final quedaron muy por debajo: Estados Unidos-Bélgica aparecía con mil 584 dólares; Argentina-Egipto, mil 583; Brasil-Noruega, mil 487; Portugal-España, mil 449; Paraguay-Francia, 999; Suiza-Colombia, 794; y Canadá-Marruecos, 557. Ningún otro partido se acercó a la barrera psicológica que rompió la Selección Mexicana.
No fue solamente el orgullo nacional lo que disparó la demanda. También la presencia de los ingleses, un mercado económicamente fuerte, y el peso del escenario. El inmueble, inaugurado el 29 de mayo de 1966, ha visto desfilar casi todo aquello que el deporte puede ofrecer: ahí Pelé levantó la Copa del Mundo en 1970, ahí Diego Maradona escribió la contradicción más famosa del futbol con la Mano de Dios y el Gol del Siglo en 1986, y también recibió partidos de la NFL, la pelea multitudinaria de Julio César Chávez frente a Greg Haugen y conciertos capaces de detener la ciudad.
Un nuevo capítulo en la historia del estadio
Durante décadas, este estadio construyó su prestigio a través de goles inolvidables, campeones del mundo y noches que forman parte de la memoria colectiva. Esta vez, antes del primer silbatazo, la historia comenzó en las taquillas, en las plataformas de reventa y en las cuentas bancarias de miles de aficionados. El futbol seguía siendo el protagonista, pero el precio de entrar al estadio terminó por convertirse en otra marca mundial.



