Frank, un aficionado neerlandés, se adelantó a la selección de Países Bajos y se convirtió en el primer seguidor de la Oranje en Monterrey, donde el equipo disputará su primer partido mundialista en México. Mientras miles de aficionados comenzarán a llegar en los próximos días, Frank ya llevaba varios días disfrutando de la ciudad, pero no por el Mundial, sino para reencontrarse con Silvia, una regiomontana a quien conoció años atrás durante una visita a un amigo.
Una visita con motivo personal
Frank explicó que su viaje no fue planeado por el torneo, sino por razones personales. "Tenía que venir a ver a Silvia. Es una coincidencia que la selección también juegue aquí", comentó. La llegada de la Oranje a Monterrey para los dieciseisavos de final convierte sus vacaciones en una experiencia aún más especial. "Es una ciudad muy bonita, con gente muy amable. Y ahora, además, con el Mundial, es un gran momento para conocerla", añadió.
Expectativas sobre la selección neerlandesa
Frank no considera a Países Bajos como favorito para ganar la Copa del Mundo, pero confía en que pueden llegar lejos. "Todo es posible, pero no creo que seamos favoritos. Pienso que podemos llegar a cuartos o semifinales", afirmó. La Oranje tiene un historial de subcampeonatos en 1974, 1978 y 2010, y semifinales en 1998 y 2014, pero nunca había jugado un Mundial en México.
El eterno "No era penal"
Como todo neerlandés en México, Frank no escapó al recordatorio del polémico penal de Brasil 2014. "Todo el mundo me dice eso. Todos se acercan y me dicen 'No era penal'. Ya lo sé... lo siento mucho", respondió entre risas. Ese partido de cuartos de final, donde Países Bajos eliminó a México con un penal en tiempo de descuento, sigue siendo un tema recurrente.
Una deuda histórica de 56 años
Países Bajos nunca había disputado un partido de Copa del Mundo en México, a pesar de ser una de las selecciones más tradicionales. No clasificó a los Mundiales de 1970 y 1986, las únicas ocasiones anteriores en que México fue sede. En ese lapso, la Oranje construyó su prestigio internacional, pero el destino evitó que coincidieran con un Mundial en México. Ahora, en Monterrey, esa deuda histórica se salda.



