El Estadio Banorte, recién reinaugurado el sábado pasado con un amistoso entre México y Portugal que terminó 0-0, ya comenzó a retirar sus butacas y mamparas publicitarias. La remodelación, que costó cerca de 300 millones de dólares, incluía butacas rojas y blancas que formaban el nombre del patrocinador Banorte. Sin embargo, la FIFA exige que durante la Copa del Mundo de 2026 todas las sedes eliminen cualquier marca comercial preexistente para proteger a sus patrocinadores oficiales.
Banorte pagó aproximadamente 2,100 millones de pesos por los derechos de nombre del estadio por más de una década, como parte de la modernización rumbo al Mundial. Durante el torneo, el inmueble deberá llamarse “Estadio Ciudad de México”, dejando en pausa esa inversión en visibilidad. El estadio quedará únicamente con butacas en rojo y sin rastros de su patrocinador principal.
La medida es habitual en otras ediciones del Mundial, pero adquiere una dimensión distinta en Norteamérica, donde los estadios están profundamente ligados a acuerdos comerciales. En Estados Unidos, el Mercedes-Benz Stadium será “Estadio de Atlanta”, el MetLife Stadium “Estadio de Nueva York y Nueva Jersey”, y el Levi's Stadium “Estadio del Área de la Bahía de San Francisco”.
Antes de la remodelación, el último partido en el estadio fue la final del Clausura 2024, cuando el América se coronó ante Cruz Azul. La reapertura del recinto exhibe las condiciones impuestas por el Mundial, que redefine no solo calendarios sino también la identidad de los estadios.



