Miles de aficionados se congregaron en el Ángel de la Independencia para celebrar el triunfo de México sobre Ecuador en los 16avos de Final del Mundial 2026, un resultado que rompió una sequía de 40 años sin victorias en partidos de eliminación directa. La espuma, los fuegos artificiales y las sonrisas inundaron las calles de Reforma en una noche histórica.
Un triunfo que marca un antes y un después
La selección mexicana, bajo el mando de su entrenador, mostró una exhibición que fue reconocida por medios internacionales. Los goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez hicieron estallar la garganta de los más de 80,000 asistentes en el Estadio Ciudad de México, un recinto que nunca ha visto caer al Tri en una Copa del Mundo. El silbatazo final desató la euforia y miles de seguidores se dirigieron al Ángel de la Independencia, el punto de encuentro por excelencia para celebrar.
La celebración en el Ángel de la Independencia
En pleno festejo, algunos aficionados fueron levantados en vilo por la multitud, mientras la espuma y las matracas se apoderaban del ambiente. Las autoridades estiman que la concentración podría superar las 800,000 personas, similar a la congregación tras la victoria en fase de grupos contra Chequia. Los fuegos artificiales iluminaron el cielo nocturno, y las calles de Reforma se convirtieron en un río de personas ondeando banderas y coreando cánticos.
Próximo desafío: Octavos de Final
El próximo domingo 5 de julio, México volverá a ser local en el Estadio Ciudad de México para enfrentar al ganador del duelo entre Inglaterra y Congo. La ilusión de hacer historia en el Mundial 2026 sigue viva, y la deuda pendiente de 40 años sin superar los Octavos de Final parece más cerca de finiquitarse. Los aficionados ya sueñan con el quinto partido y con seguir escribiendo páginas doradas para el fútbol mexicano.
Las imágenes de la celebración en el Ángel de la Independencia muestran la pasión de una afición que no deja de creer. Desde la espuma hasta los fuegos artificiales, cada momento capturado refleja la alegría de un país que vuelve a ilusionarse con su selección.



