Ebrard busca multiplicar por 25 producción de chips en 3 años, pero expertos ven plazo de 5 a 10 años
Ebrard busca multiplicar por 25 producción de chips en 3 años

Meta ambiciosa de Ebrard para la industria de semiconductores

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha fijado una meta ambiciosa para la industria de semiconductores en México: multiplicar por 25 la producción nacional en apenas tres años, con el objetivo de asegurar un lugar en la era de la inteligencia artificial. Sin embargo, el camino hacia este objetivo es más largo de lo que se cree e implica resolver retos críticos de inversión, infraestructura y talento especializado.

Durante el evento Mexico VC Day, organizado por la Asociación Mexicana de Capital Privado (Amexcap), Ebrard destacó que el sector de los semiconductores es una prioridad estratégica para el país. Según el funcionario, la importancia de estos componentes será un eje clave de la economía, por lo que busca “multiplicar como por 25 veces lo que hoy hacemos en semiconductores en 3 años”.

Viabilidad técnica del crecimiento

Para el doctor José Jáuregui Tinajero, experto en semiconductores de CETYS Universidad, el objetivo puede considerarse "aspiracionalmente correcto", aunque requiere un análisis técnico preciso. Señala que la respuesta sobre la viabilidad de ese crecimiento depende de cómo se defina el concepto de "producción". Como referencia, de acuerdo con cifras de UBS, las exportaciones mexicanas en este sector fueron de casi 35,000 millones de dólares en el primer trimestre del año, y si bien representa un crecimiento del 165%, el banco destaca que se trata de procesos como ensamblaje y no fabricación de chips.

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Si el enfoque se centra en incrementar capacidades en diseño, ensamble, prueba, empaque, validación y servicios de ingeniería, México tiene una oportunidad real de crecer aceleradamente debido a que parte de una base pequeña, apunta el especialista. Sin embargo, para desarrollar una industria completa de fabricación de obleas a niveles comparables con Asia o Estados Unidos es un objetivo a mucho más largo plazo.

"Multiplicar por 25 puede ser viable como meta de crecimiento relativo si se parte de una base baja y se concentra en segmentos específicos de la cadena de valor. Pero debe acompañarse de una hoja de ruta realista, medible y por etapas", señala Jáuregui.

Plazos realistas y segmentos clave

La sustitución de importaciones de chips básicos o de complejidad media requeriría entre cinco y diez años. Incluso afirma que México podría desarrollar capacidades graduales en menor tiempo si se enfoca en componentes discretos, dispositivos de potencia, sensores y circuitos analógicos para la industria automotriz o tecnologías legacy.

El camino más viable no es la sustitución total inmediata, apunta el especialista, sino enfocarse en sectores con demanda cercana como el automotriz, aeroespacial, telecomunicaciones y dispositivos médicos, mediante procesos de ATP (assembly, test and packaging) e ingeniería de producto.

Obstáculos de capital e innovación

A pesar de la ambición gubernamental, la escala de inversión sigue siendo un desafío crítico. Ebrard reveló que, actualmente, existe una empresa de dueños mexicanos capaz de diseñar semiconductores que lleva año y medio intentando levantar 20 millones de dólares en el mercado de capitales sin éxito. Ante ello, el secretario instó a los fondos de inversión a apoyar a las startups mexicanas para permitirles escalar su producción.

“Si no aumentamos la capacidad de innovación, la pregunta sería ¿por qué suponemos que vamos a aumentar la riqueza o nuestra capacidad económica?”, cuestionó Ebrard, subrayando que México aún tiene un porcentaje bajo de inversión comparado con países de desarrollo similar.

En este sentido, datos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) refieren que México es una de las 10 economías que agrupa alrededor del 75% de la Inversión Extranjera Directa (IED), debido a que el país ha logrado integrarse a nuevas cadenas globales vinculadas a tecnología avanzada e infraestructura estratégica. De hecho, la empresa USAT anunció una inversión de 2,340 millones de pesos para una planta en Yucatán, al tiempo que proyectos como QSM Semiconductores buscan fortalecer sus capacidades de diseño y manufactura avanzada de chips, e invirtió 20 millones de dólares en este proceso.

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Ecosistema necesario: academia, industria y gobierno

Además de inversión, México necesita desarrollar una cadena productiva que funja como ecosistema. Es decir, que la academia genere talento, investigación aplicada y conocimiento; la industria convierta ese conocimiento en productos, procesos y servicios; y el gobierno habilite condiciones de largo plazo. “Si uno de estos tres elementos falta, el ecosistema avanza más lento”, afirma Jáuregui.

En este sentido, la Secretaría de Economía impulsa iniciativas como el InnovaFest, con encuentros regionales en Monterrey, Guadalajara, Mérida, Querétaro y Cuernavaca para identificar proyectos innovadores. Ebrard aseguró que este año habrá más recursos para apoyar estos proyectos, buscando trabajar con fondos de inversión para garantizar su viabilidad.

Rol habilitador del gobierno

No obstante, el doctor Jáuregui es crítico, pues afirma que más allá de administraciones específicas, el rol del gobierno debe ser habilitador y estratégico en cinco áreas principales. La primera es una política industrial de largo plazo, con reglas claras, continuidad y coordinación entre estados, federación, academia e industria. La segunda es infraestructura: energía, agua, parques industriales, conectividad, logística, aduanas y trámites eficientes. La tercera, explica, es desarrollar talento a través de programas técnicos, universitarios y de posgrado alineados con las necesidades reales de la industria. La cuarta es inversión e incentivos, aunque no necesariamente solo de subsidios directos, sino de mecanismos fiscales, créditos, fondos de innovación, apoyo a laboratorios, certificaciones, capacitación y atracción de empresas ancla, y la quinta es articulación internacional, especialmente con Norteamérica, considerando la integración productiva con Estados Unidos y Canadá.

“El gobierno”, concluye Jáuregui, “no debe sustituir a la iniciativa privada, pero sí puede reducir barreras de entrada, coordinar esfuerzos y acelerar la maduración del ecosistema. En semiconductores, la competencia no es solamente entre empresas; también es entre ecosistemas nacionales y regionales”.