El Mundial marcó el inicio de la recta final para Guillermo Ochoa. Consciente de que el tiempo le ha ganado la partida, el portero mexicano sabe que le queda poco por demostrar. Fue uno de los primeros en incorporarse a los entrenamientos del Tri, hace más de un mes, con la firme intención de jugar a toda costa.
Aunque Ochoa aún no había tomado una decisión definitiva, fue una semana antes del inicio de la Copa cuando aceptó que había llegado el momento de poner fin a su carrera. Este sería el último torneo de su vida como futbolista. Se lo comunicó a Javier Aguirre y también al resto del grupo.
Un momento emotivo
“Fue un momento emotivo para todos, durante una cena. Tuvo palabras de aliento y apoyo para los chicos. Hubo lágrimas y abrazos y, por lo mismo, queremos hacer una buena Copa por él”, relatan algunos integrantes del Tri.
La promesa del Vasco Aguirre
Javier Aguirre no está peleado con la parte humana. Le prometió a Guillermo Ochoa que lo pondría en algún partido de este Mundial, siempre y cuando las circunstancias fueran favorables. La decisión incluso llegó hasta la última noche, cuando después de la cena les comunicó que Raúl Rangel sería el titular ante Sudáfrica. Ochoa ya lo intuía y su principal temor radica en que el camino mundialista de México sea tan complejo que no exista la oportunidad de jugar.
Medio mundo está pendiente de lo que sucederá con el equipo mexicano. Luego de vencer a Sudáfrica, Aguirre dijo abiertamente que vio dubitativo a su portero, Rangel, y aunque en días pasados meditó darle la oportunidad a Ochoa, lo cierto es que su cuerpo técnico ha recomendado mantener el mayor tiempo posible a los jugadores que arrancaron el torneo. Es decir, salvo un giro inesperado, Rangel estará en el arco ante Corea del Sur y dependerá de la posición de México en el grupo para saber si Ochoa juega y Aguirre cumple su promesa.



