El psicoterapeuta José Ángel Gutiérrez Piña, de la Clínica de Bienestar Universitario de la Universidad Iberoamericana (IBERO), advirtió que el miedo a perderse un momento único, conocido como FoMO, podría llevar a miles de aficionados a reunirse nuevamente en Paseo de la Reforma si la Selección Mexicana derrota a Inglaterra y avanza a semifinales del Mundial, pese a la reciente tragedia que dejó cuatro fallecidos durante los festejos anteriores.
La memoria corta y la euforia colectiva
“Si llega a haber un triunfo histórico de la Selección Mexicana, eso no va a detener a la gente de asistir. Solemos ser de memoria muy corta. La noticia será que ganó México y muchas personas dejarán de lado que hubo fallecidos durante estas aglomeraciones”, afirmó Gutiérrez Piña en entrevista.
El especialista explicó que este fenómeno psicológico se ha intensificado con las redes sociales, donde fotografías, videos y transmisiones en tiempo real alimentan la idea de que no acudir significa perderse un momento único. Además, el futbol despierta un fuerte sentido de pertenencia, haciendo que los aficionados vivan los triunfos como propios y busquen compartir la celebración con miles de personas.
Contexto social y conductas de riesgo
Gutiérrez Piña señaló que el contexto social marcado por años de pandemia, violencia e incertidumbre convierte al Mundial en una oportunidad para experimentar una emoción colectiva positiva. Sin embargo, advirtió que esa euforia puede derivar en conductas de riesgo cuando se combina con presión social, impulsividad o consumo de alcohol.
“Cuando las personas observan que otros realizan conductas de riesgo sin consecuencias inmediatas, esas acciones comienzan a normalizarse. Aparece la sensación de que ‘todo se vale’ porque estamos celebrando”, explicó.
Límites de los operativos de seguridad
El Gobierno de la Ciudad de México anunció un reforzamiento del operativo de seguridad para los próximos encuentros, pero Gutiérrez Piña sostuvo que ningún operativo puede garantizar por completo el control de concentraciones que superan el millón de asistentes.
“Estamos hablando de más de un millón de personas reunidas en un espacio que no fue diseñado para recibir esa cantidad de asistentes. Eso hace muy complicado que cualquier operativo pueda controlar completamente la situación”, señaló.
Ante ese escenario, insistió en que la prevención no depende únicamente de las autoridades, sino también de la responsabilidad individual para evitar que una celebración deportiva termine en una nueva tragedia.



