Memo Ochoa se despide entre lágrimas en el Estadio Azteca: "Empecé aquí y terminé aquí"
Memo Ochoa se despide entre lágrimas en el Azteca

Guillermo Ochoa vivió una noche de emociones encontradas en su último partido como portero profesional. Al minuto 78 del encuentro amistoso ante la República Checa, el guardameta mexicano ingresó al campo del Estadio Azteca para recibir la ovación de más de 70 mil aficionados que corearon su nombre. Con la voz entrecortada, Ochoa confesó: "Empecé aquí y terminé aquí, en mi casa".

Un adiós planeado desde el Mundial

En conferencia de prensa posterior al partido, Ochoa reveló que su retiro estaba planeado desde antes del Mundial de 2026. "Sabía que este Mundial era mi adiós y cuando me enteré que era en México lo quise con más ganas, porque era en mi casa", declaró el exportero del América. Añadió que tuvo que "sacrificar muchas cosas" para llegar a ese momento, incluyendo etapas en clubes de Portugal, Italia y Chipre.

El partido no estaba programado para que Ochoa jugara, pero las circunstancias del marcador permitieron su ingreso. Al minuto 67, Joseba Ituarte, entrenador de arqueros, le indicó que calentara. Sin embargo, el técnico Javier Aguirre dudó, temiendo que la República Checa pudiera acercarse en el marcador. Finalmente, al minuto 78, con el partido controlado, Aguirre autorizó el cambio.

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Consejo al joven Ochoa

Visiblemente emocionado, Ochoa envió un mensaje a su yo del pasado: "¿Qué le diría al chico que fui de joven hace más de 20 años? Que nunca deje de creer, que no deje de confiar, que a pesar de las locuras de decisión que tomará en su carrera va a corregir el camino y saldrá adelante". El portero debutó en el América en 2004 bajo la dirección de Leo Beenhakker, y desde entonces construyó una carrera que lo llevó a cinco Mundiales.

Una trayectoria de constancia y soledad

Ochoa destacó que su carrera requirió "mucha constancia" y que tuvo que soportar "mucha soledad", pero que al final se sintió "bien recompensado". Su paso por Europa incluyó clubes como el Ajaccio de Francia, el Málaga de España, el Standard de Lieja de Bélgica, y en los últimos años, el Salernitana de Italia, el AVS de Portugal y el AEL Limassol de Chipre. Cada movimiento estuvo pensado para llegar a este momento emocional del futbol mexicano.

El adiós de Ochoa fue simbólico no solo para él, sino para toda una generación de aficionados que lo vieron crecer. Con lágrimas y sonrisas, el portero cerró un ciclo que inició hace más de dos décadas en el mismo escenario: el Estadio Azteca.

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