¿Qué pasa si desactivas el control de tracción de tu carro?
Desactivar control de tracción: efectos y recomendaciones

Una luz en el tablero, un botón y una decisión que puede modificar la manera en que responde tu automóvil. Esto es lo que debes saber antes de presionarlo.

¿Qué sucede exactamente al desactivar el control de tracción?

Al apagar esta función, el automóvil deja de corregir automáticamente el deslizamiento de las ruedas motrices. Si el conductor acelera sobre una superficie con poco agarre, el vehículo permitirá que las ruedas giren libremente sin intervenir mediante los frenos o la gestión electrónica del motor. Como resultado, aumenta la posibilidad de que los neumáticos patinen, pierdan adherencia o provoquen movimientos inesperados.

En condiciones normales de circulación, esto puede traducirse en una menor estabilidad, especialmente cuando el pavimento está mojado o presenta baja fricción. Tanto Hyundai como NAPA AUTOPRO coinciden en que debe permanecer activado durante prácticamente toda la conducción cotidiana.

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¿Desactivar el control de tracción hace que el carro sea más rápido?

Una de las creencias más extendidas entre los conductores es que apagar el control de tracción mejora la aceleración. Sin embargo, Hyundai explica que los sistemas modernos están diseñados para aprovechar de forma más eficiente la potencia disponible evitando pérdidas de tracción. Por esa razón, desactivar el sistema no convierte automáticamente al vehículo en un automóvil más rápido. De hecho, en muchas situaciones ocurre exactamente lo contrario, ya que el exceso de patinamiento impide transmitir eficientemente la potencia al pavimento.

¿Cuándo sí puede ser recomendable apagarlo?

Aunque el control de tracción debe permanecer activo la mayor parte del tiempo, existen algunas situaciones muy específicas donde los expertos consideran razonable desactivarlo temporalmente. NAPA AUTOPRO explica que esto puede suceder cuando el automóvil queda atrapado en nieve profunda, hielo, lodo o superficies muy resbaladizas a baja velocidad. En esos escenarios es necesario permitir cierto grado de patinamiento para generar impulso y recuperar movimiento. Si el sistema permanece activo, podría limitar el avance justo cuando el conductor necesita salir de una zona complicada. Una vez superado el obstáculo, se recomienda volver a activar el sistema inmediatamente.

¿Qué hace realmente el control de tracción?

El control de tracción fue diseñado para evitar que las ruedas motrices patinen cuando el automóvil acelera sobre superficies con poco agarre. Su función principal consiste en mantener la adherencia entre los neumáticos y el pavimento. Cuando una rueda comienza a girar más rápido de lo debido por falta de tracción, el sistema interviene para corregir esa diferencia. Situaciones de este tipo suelen presentarse sobre asfalto mojado, hielo, grava, arena o caminos donde la superficie ofrece menos adherencia de lo habitual. Gracias a esta asistencia electrónica, el vehículo puede conservar una trayectoria más estable y reducir el riesgo de derrapes.

¿Cómo sabe el automóvil cuándo intervenir?

El sistema trabaja mediante sensores de velocidad instalados en las ruedas, los mismos que utiliza el sistema antibloqueo de frenos (ABS). Una computadora monitorea constantemente la información enviada por esos sensores. Cuando detecta que una rueda gira mucho más rápido que las demás, interpreta que existe pérdida de adherencia. A partir de ese momento puede actuar de dos maneras: la primera consiste en aplicar frenado únicamente sobre la rueda que está patinando; la segunda es reducir temporalmente la potencia que entrega el motor. En muchos vehículos modernos, ambas acciones ocurren al mismo tiempo.

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¿Puede afectar los frenos, el consumo o el comportamiento del vehículo?

El funcionamiento del sistema tiene algunos efectos secundarios normales que muchos conductores desconocen. Hyundai señala que el control de tracción puede utilizar los frenos para corregir el giro excesivo de una rueda. En terrenos con arena, lodo o superficies complicadas, esa intervención constante puede generar un aumento de temperatura en los frenos incluso cuando el conductor no está pisando el pedal. Respecto al combustible, el impacto es prácticamente insignificante durante la conducción diaria. También es posible notar una respuesta menos agresiva del acelerador durante algunas intervenciones del sistema, especialmente cuando detecta pérdida de adherencia.