Jornada de 40 horas: señal positiva para EE.UU. en revisión del T-MEC
Jornada de 40 horas: señal positiva para EE.UU. en T-MEC

La reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales ya tiene un calendario definido. Lo que durante años fue una propuesta impulsada por sindicatos, legisladores y organismos internacionales se convertirá en una realidad gradual para las empresas mexicanas a partir de enero del próximo año. Este cambio ocurre en un momento particularmente sensible: la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Un guiño a Estados Unidos en medio de tensiones comerciales

Israel Morales, director nacional del Comité Relación MX-USA y Asuntos Internacionales de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index), considera que esta reforma laboral envía una señal positiva a Estados Unidos. “Digamos que es un guiño, pero a la vez es una forma de decir a Estados Unidos que estamos acomodando todas nuestras normas laborales para que las mejores condiciones estén dadas y garantizadas para el trabajador mexicano igual que en Estados Unidos o mejor que en los Estados Unidos, entonces, de esa forma creo que tenemos un buen elemento de negociación sobre el T-MEC”, comenta Morales.

La discusión ocurre en medio de nuevas tensiones comerciales. A principios de junio, Estados Unidos planteó la posibilidad de incorporar a México a un listado de países donde considera que existen actividades relacionadas con trabajo forzoso, una clasificación que podría derivar en aranceles de hasta 10% para determinados productos. Aunque las mercancías con altos niveles de contenido regional quedarían fuera de esa medida, el planteamiento volvió a poner sobre la mesa el escrutinio que enfrenta México en materia laboral.

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El componente laboral del T-MEC

No se trata de una preocupación reciente. Desde la entrada en vigor del T-MEC, el componente laboral se convirtió en una de las herramientas más activas del acuerdo comercial. En 2021, Estados Unidos activó por primera vez el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida tras detectar una presunta negación de derechos de libertad de asociación sindical en la planta de General Motors en Silao, Guanajuato. Aunque el caso no derivó en sanciones comerciales ni en la imposición de aranceles, sí abrió la puerta a una serie de revisiones similares que, en su mayoría, se concentraron en la industria automotriz.

La diferencia con el antiguo Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es significativa. Mientras el acuerdo anterior carecía de un capítulo laboral robusto, el T-MEC incorporó obligaciones específicas relacionadas con derechos sindicales, negociación colectiva y condiciones de trabajo.

Reforma laboral en buen momento

Para Alberto Bustamante, presidente de la Agencia Nacional de Proveedores del Sector Automotriz (Anapsa), la reducción de la jornada laboral llega en un momento favorable precisamente porque responde a varias de las exigencias que Estados Unidos ha planteado durante los últimos años. “Sí, llega en buen momento porque es parte de los trabajos que México está haciendo en favor de los trabajadores. Entonces, esto no solamente cumple con la Ley Federal del Trabajo, sino también cumple con la Organización Mundial del Trabajo y por ende cumple con el capítulo 23 del T-MEC, que es el capítulo laboral”, señala Bustamante en entrevista con Expansión.

Empresas ajustan turnos para mantener la competitividad

La reforma no será inmediata. El gobierno optó por una implementación gradual que permita a las empresas adaptarse sin afectar de manera abrupta sus operaciones. De acuerdo con el calendario establecido, la jornada máxima semanal se reducirá de 48 a 46 horas el 1 de enero del próximo año. Dos años después, en 2028, el límite descenderá a 44 horas semanales. El proceso continuará de manera escalonada hasta alcanzar las 40 horas en 2030, meta con la que México se acercará a los estándares laborales predominantes en buena parte de las economías desarrolladas.

Mientras el debate público se ha concentrado en los beneficios para los trabajadores, las empresas ya comenzaron a preparar los ajustes operativos que requerirá la nueva realidad laboral. En sectores intensivos en mano de obra, como el automotriz y el manufacturero, la reorganización de turnos de trabajo se ha convertido en una de las principales estrategias para mantener la capacidad productiva.

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Bustamante explica que muchas compañías están rediseñando sus esquemas de trabajo y evaluando la incorporación de personal adicional para cubrir las horas que dejarán de laborarse. “Están modificando los turnos, están contratando y se está creando un nuevo turno, que eso es importante mencionar y que eso es lo que al día de hoy se están preparando las empresas. A grandes rasgos es lo que están haciendo las empresas, creando un nuevo turno que es el que va a entrar para suplir y para llenar esas horas que se están reduciendo”, afirma.

Dentro de la industria maquiladora también se realizan ajustes similares. Sin embargo, Morales sostiene que la gradualidad otorgada por el gobierno ofrece margen suficiente para absorber los cambios sin comprometer la competitividad del país. El directivo considera que una menor carga laboral puede traducirse en trabajadores más satisfechos y, eventualmente, en mayores niveles de productividad, una variable que podría compensar parte del incremento en costos operativos. “Somos una industria muy resiliente, somos una industria que nos adaptamos. Sobre este tema pedimos gradualidad y nos la concedieron, nos la dieron, entonces, creemos que vamos a poder seguir siendo un país y una región competitiva”, comenta.