Aramco: dueño, poder financiero y su rol en el Mundial 2026
Aramco: dueño y su influencia en el Mundial 2026

La petrolera estatal Saudi Aramco, conocida simplemente como Aramco, es la compañía petrolera más grande del mundo en términos de ingresos, producción y reservas. Su propiedad recae mayoritariamente en el gobierno de Arabia Saudita, encabezado por el rey Salman bin Abdulaziz Al Saud, mientras que el príncipe heredero Mohammed bin Salman ostenta el poder ejecutivo y la toma de decisiones estratégicas. Según el reporte anual de la compañía de 2025, la estructura accionaria se distribuye de la siguiente manera: el gobierno saudí posee el 81.48% de las acciones, el Fondo de Inversión Pública (PIF) y sus subsidiarias controlan el 16.00%, los inversionistas públicos tienen el 2.48% de las acciones que cotizan en la bolsa saudí desde 2019, y las acciones en tesorería representan el 0.04%. En conjunto, el Estado saudí controla aproximadamente el 97.48% de Aramco, lo que la convierte en una herramienta clave para la economía y la influencia global del reino.

El tamaño descomunal de Aramco frente a otras petroleras

Para dimensionar la magnitud de Aramco, basta compararla con otras grandes petroleras. Según el medio especializado Energy, Oil and Gas Magazine, Aramco concentra cerca del 10% de la producción mundial de petróleo, con un volumen aproximado de 12.9 millones de barriles equivalentes por día, según su reporte anual. En contraste, ExxonMobil produce 4.7 millones de barriles diarios y Pemex solo 2.4 millones. En ingresos, Aramco reportó 445,654 millones de dólares en 2025, frente a los 323,905 millones de ExxonMobil y los 85,074 millones de Pemex. En reservas probadas, Aramco cuenta con 247.2 mil millones de barriles equivalentes, mientras que ExxonMobil tiene 19.3 mil millones. Pemex no cuenta con una cifra consolidada comparable. Estas cifras colocan a Aramco muy por encima de sus pares en todas las métricas clave del negocio energético.

Polémicas ambientales y de derechos humanos

Aramco no está exenta de controversias. En el plano ambiental, ha sido señalada por organizaciones como Amnistía Internacional por contribuir con más del 4% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero desde 1965. Además, mantiene planes de expansión en la producción de petróleo y gas, lo que ha generado críticas en medio de la transición energética global y acusaciones de greenwashing. En materia de derechos humanos, al ser una empresa estatal, Aramco está vinculada al historial del gobierno saudí, que incluye detenciones arbitrarias, represión a la disidencia y el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en 2018. También se le critica por su participación en el llamado sportswashing, mediante inversiones y patrocinios en eventos deportivos globales como la Fórmula 1 y el fútbol, con el objetivo de mejorar la imagen del país. En 2022, Aramco reportó ganancias récord de más de 161,000 millones de dólares en un contexto de alza en los precios de la energía, lo que también generó cuestionamientos.

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La alianza estratégica con la FIFA

La relación entre Aramco y la FIFA es la de uno de sus principales socios globales. Aramco ostenta los títulos de FIFA Major Worldwide Partner y Global Energy Partner, lo que la posiciona entre los aliados comerciales más relevantes del organismo rector del fútbol. En el Mundial 2026, Aramco participa en proyectos digitales como los FIFA Power Rankings, entrega el premio al Mejor Jugador Joven del torneo, y tiene presencia en plataformas como el FIFA World Cup Fantasy y contenidos oficiales de resúmenes de partidos. También cuenta con presencia física en el “Aramco Arena”, instalado dentro del FIFA Fan Festival en Houston. De cara al futuro, Aramco será un patrocinador estratégico del ciclo que culmina con el Mundial de 2034, que se celebrará en Arabia Saudita, país sede de la compañía y donde el Estado es su principal accionista. Esto refuerza el vínculo entre la petrolera y la FIFA, no solo como un patrocinio, sino como parte de una estrategia de largo plazo para proyectar a Arabia Saudita en el ecosistema deportivo global.

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Conclusiones: más que un patrocinio

La presencia de Aramco en la FIFA revela una relación estructural donde convergen energía, política y estrategia de posicionamiento global. La compañía, profundamente integrada al Estado saudí, extiende su influencia al fútbol, un espacio de alta visibilidad internacional. El vínculo con la FIFA cumple una doble función: sostiene la arquitectura comercial de los torneos y proyecta a Arabia Saudita en el deporte global, con miras al Mundial de 2034 en su propio territorio. Así, Aramco no solo acompaña el ciclo 2026, sino que se proyecta como parte de una estrategia de largo plazo donde el fútbol se convierte en un espacio de influencia para actores energéticos y estatales de gran escala.