Petróleos Mexicanos (Pemex) admitió este jueves que el derrame reportado desde principios de febrero de 2026, que aún causa afectaciones, se originó por una fuga en un ducto del complejo Cantarell, contradiciendo su versión inicial que señalaba a chapopoteras o un barco como responsables.
Durante una conferencia del 16 de abril, el director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, anunció la separación de tres funcionarios de sus cargos mientras concluyen las investigaciones, tras acusar resistencias y ocultamiento de información. La Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) ya presentó una denuncia penal ante la Fiscalía General de la República.
Rodríguez Padilla detalló que el derrame fue detectado el 6 de febrero, pero no se le informó hasta el 3 de abril, cuando conoció un informe científico del Grupo Interinstitucional. El 8 de febrero, buzos localizaron la fuga en un oleoducto de 36 pulgadas, cuya reparación concluyó el 18 de febrero. Sin embargo, la válvula principal se cerró hasta el 14 de febrero, ocho días después de la detección.
Entre las irregularidades encontradas, el director señaló la pérdida de integridad mecánica del ducto, la negativa sistemática de las áreas operativas a reportar la fuga, el ocultamiento de 350 m³ de agua oleosa recuperada, y la contradicción entre un supuesto 'lagrimeo' y el despliegue de 11 barcos para contener el derrame. También se ordenó no cortar el flujo total del complejo para limitar la magnitud del siniestro.
Rodríguez Padilla indicó que entregó personalmente los hallazgos a la Fiscalía General de la República y a la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno. Los tres funcionarios separados son el subdirector de Seguridad, Salud y Medio Ambiente y otros dos directivos, cuyos nombres no fueron revelados.



