El arroz es uno de los alimentos más consumidos en el mundo, base de la alimentación en diversas culturas, incluida la mexicana. Sin embargo, antes de cocinarlo surge una duda frecuente: ¿es necesario lavarlo? Expertos señalan que este proceso no solo mejora la textura, sino que reduce contaminantes como el arsénico.
De acuerdo con la Academia de Nutrición y Dietética, lavar el arroz es un paso importante antes de la cocción. Un estudio publicado en la Revista de Química Agrícola y Alimentaria detalla que enjuagarlo con agua limpia puede reducir significativamente la presencia de arsénico inorgánico, una sustancia potencialmente tóxica asociada con enfermedades crónicas.
El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) del Conacyt explica que lavar el arroz sirve para eliminar impurezas y reducir el exceso de almidón. La cantidad de enjuagues depende del tipo de arroz y el resultado deseado, pero lavarlo de 2 a 4 veces, hasta que el agua salga clara, es suficiente.
En el caso del arroz fortificado, el lavado puede alterar el contenido de micronutrientes añadidos como el selenio, por lo que se aconseja lavarlo solo 1 o 2 veces. Además, según la Revista de Química de Alimentos, el remojo posterior al lavado mejora la textura del arroz cocido sin afectar su sabor.
Es importante no reutilizar el agua del enjuague, ya que ahí se concentran las impurezas. Lavar el arroz no solo mejora su textura, sino que es una medida clave para reducir contaminantes y mantener la seguridad alimentaria.



