La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advirtió que el conflicto en Medio Oriente ha elevado los riesgos para la energía, los fertilizantes y los alimentos, con un enfoque particular en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio global de petróleo, gas y fertilizantes. Las disrupciones en esta zona ya están encareciendo los insumos agrícolas a nivel mundial, lo que podría tener un impacto significativo en México, un país altamente dependiente de las importaciones de fertilizantes.
Países como Irán, Qatar, Arabia Saudita y Omán son grandes exportadores de fertilizantes nitrogenados, producidos con gas natural, como la urea y el amoniaco. La urea, que depende del gas natural abundante en Irán y Qatar, ha visto un aumento de cerca del 50% en semanas, mientras que el amoniaco también registra alzas relevantes. La FAO estima que el Golfo concentra entre el 20% y el 30% del comercio global de fertilizantes, lo que hace que cualquier interrupción en el estrecho de Ormuz tenga un efecto inmediato en los precios y en los envíos hacia mercados como América Latina.
El Banco Mundial ha documentado que los mercados globales de fertilizantes siguen tensionados por restricciones comerciales, sanciones y altos costos, y que la relación entre los precios de los fertilizantes y los alimentos se ha deteriorado. Aunque el impacto no es inmediato, es progresivo: el encarecimiento de los fertilizantes amenaza los rendimientos agrícolas y puede amplificar la volatilidad de los precios de los alimentos, afectando cultivos como maíz, frijol y café, que son básicos en la dieta mexicana.
México importa cerca del 65% de los fertilizantes que utiliza, lo que lo hace especialmente vulnerable a los choques internacionales. A pesar del programa gubernamental "Fertilizantes para el Bienestar", que impulsa la producción nacional a través de Petróleos Mexicanos en plantas de Veracruz y distribuye fertilizantes gratuitamente en las 32 entidades, la dependencia global persiste. En 2025, según datos del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, México importó alrededor de 3.8 millones de toneladas de fertilizantes.
La advertencia de la FAO es clara: la disrupción en rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz ya está elevando los costos agrícolas a nivel global. En México, este efecto puede trasladarse gradualmente a los alimentos, aunque no existe una cifra oficial que traduzca este impacto en pesos por kilo o por platillo. La cadena de riesgo está documentada: conflicto, encarecimiento de fertilizantes, presión en rendimientos y, eventualmente, aumento en los precios de los alimentos.



