La presidenta Claudia Sheinbaum anunció un plan para permitir que personas sin Registro Federal de Contribuyentes (RFC) puedan abrir cuentas bancarias, con el objetivo de reducir el uso de efectivo y fomentar la inclusión financiera. La propuesta busca que quienes trabajan en la informalidad, aproximadamente 33 millones de personas, accedan primero al sistema bancario y después se formalicen fiscalmente.
Actualmente, muchas cuentas bancarias en México requieren RFC para cumplir con requisitos fiscales y de prevención de lavado de dinero, lo que excluye a millones de trabajadores informales. Sheinbaum planteó invertir el proceso tradicional: primero bancarizar y luego registrar ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT).
En la conferencia mañanera del 6 de abril, la mandataria mencionó las cuentas “N2” y “N3”, categorías de bajo riesgo reguladas por el Banco de México y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. Estas cuentas pueden abrirse con identificación básica o incluso desde el teléfono, dependiendo de la institución financiera.
La propuesta incluye cuentas simplificadas para guardar dinero, recibir pagos o transferencias, con la posibilidad de evolucionar a cuentas más completas con mayores límites y acceso a crédito una vez que el usuario obtenga su RFC. Sheinbaum señaló que esta medida se ha implementado en muchos países y busca reducir la informalidad.
Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi, en el cuarto trimestre de 2025 había 32.9 millones de personas en ocupación informal, 494 mil más que en el mismo periodo de 2024. La alta informalidad es un obstáculo para la inclusión financiera, y el gobierno espera que la bancarización sea una puerta de entrada a la formalización.
Por ahora, la iniciativa es solo una propuesta en la que trabaja la presidenta, sin una iniciativa formal en discusión en el Congreso. Se espera que en el futuro se presente un planteamiento específico para su análisis legislativo.



