En pleno siglo XXI, ser madre y desarrollarse profesionalmente se presentan como desafíos incompatibles para muchas mujeres. Las exigencias laborales llevan a pensar en la imposibilidad de conciliar el trabajo con la maternidad, generando frustración entre quienes aspiran a tener hijos en un panorama poco alentador.
Factores como la situación económica, la dificultad para acceder a una vivienda propia y la incertidumbre por la pandemia se convierten en impedimentos para buscar un hijo. Según especialistas consultados por Infobae, estos elementos llevan a posponer la maternidad, transformándola en un 'lujo' que muchos no pueden darse.
La licenciada en Psicología Patricia Martínez explicó que la búsqueda de un hijo tiene condicionantes internos y externos. Los externos, como la necesidad de formarse profesionalmente y lograr estabilidad económica, son muy demandantes. 'La mayoría desea ofrecerle a un hijo lo mismo que tuvo en su vida, pero ese piso es muy costoso e inalcanzable para muchos', señaló.
Por su parte, la licenciada Lorena Ruda indicó que las mujeres, al ser más activas en el mercado laboral y alcanzar puestos jerárquicos, postergan el deseo maternal. 'La realidad económica y las dificultades laborales obstaculizan el proyecto de ser madres, imponiendo la fantasía sobre qué se puede dar al hijo', afirmó.
Martínez concluyó que un hijo no es un lujo, pero en la vida moderna adquiere ese carácter debido a las exigencias económicas y profesionales que llevan a postergaciones a veces irreversibles. 'Cuando un hijo deseado debe ser postergado por condiciones adversas, lo natural se vuelve inalcanzable', sentenció.



