El Senado de Estados Unidos confirmó este jueves a Kevin Warsh, nominado por el presidente Donald Trump, como nuevo presidente de la Reserva Federal (Fed) para un mandato de cuatro años. La votación fue de 54 votos a favor y 45 en contra.
Warsh, de 56 años, es licenciado por la Universidad de Stanford y la Facultad de Derecho de Harvard. Originario de Nueva York, ya había sido miembro de la junta de la Fed, pero renunció anticipadamente en 2011 debido a diferencias en política monetaria. Ahora regresa para liderar el banco central en un momento de alta inflación y creciente presión política.
La inflación en Estados Unidos se encuentra en su nivel más alto en tres años, mientras que la independencia de la Fed ha sido cuestionada por el Ejecutivo. Trump criticó frecuentemente al predecesor de Warsh, Jerome Powell, por no reducir las tasas de interés, y su administración inició una investigación penal contra Powell y busca destituir a la gobernadora Lisa Cook.
Durante su audiencia de confirmación, Warsh prometió preservar la independencia de la Fed y aseguró que no sería un títere del presidente. En su primera etapa en la Fed, Warsh era considerado un halcón en política monetaria, priorizando el control de la inflación. Sin embargo, en años recientes ha cambiado su postura para alinearse con las demandas de Trump de tasas más bajas, atribuyendo el aumento de precios a errores de política de la Fed en 2021 y 2022.
Warsh asume el cargo en un contexto de presión política sin precedentes sobre la Fed, que tiene el mandato de combatir la inflación y garantizar el máximo empleo. Su nombramiento refleja la influencia de Trump en la política monetaria del país.



