En Tepoztlán, Morelos, un antojito triangular hecho de masa de maíz se ha convertido en un ícono gastronómico del Pueblo Mágico. Conocido como itacate, este platillo se distingue por su forma y su textura crujiente, y se ofrece en mercados y puestos del centro, a menudo relleno de guisos como frijol, queso, flor de calabaza o tinga.
El itacate tiene raíces en la tradición campesina: era el alimento que los trabajadores de las milpas llevaban para consumir durante largas jornadas. Su nombre proviene de la palabra náhuatl que designa la comida para llevar, y su preparación en comal le da una capa dorada que lo hace reconocible.
Aunque para los visitantes puede parecer una “gordita triangular”, el itacate posee una identidad local propia. Su versatilidad permite que cada puesto ofrezca combinaciones distintas, desde rellenos sencillos hasta opciones más elaboradas, siempre acompañados de crema, queso y salsa.
La Secretaría de Turismo destaca a Tepoztlán por su historia, cultura y naturaleza, y el itacate se suma a la oferta como una experiencia culinaria que conecta al turista con la tradición del maíz. El platillo se ha vuelto una parada obligada para quienes recorren el pueblo, ya sea después de subir al cerro del Tepozteco o al pasear por el mercado.



