Por primera vez, Vaso Roto Ediciones reúne los textos que el poeta y simbólogo Juan Eduardo Cirlot dedicó al arquitecto catalán Antonio Gaudí entre 1950 y 1966. Una mirada que rescata al Gaudí más visionario y surrealista.
A cien años de la muerte del diseñador, su arquitectura sigue desafiando las etiquetas puramente técnicas. Para Cirlot, las creaciones del urbanista catalán no eran simples edificios, sino una 'arquitectura desencadenada': libre, orgánica y capaz de dialogar directamente con el cosmos.
Esa mirada profunda y contracorriente es el eje de 'El arte de Gaudí', la nueva apuesta de Vaso Roto Ediciones que recopila, por primera vez, todos los textos que Cirlot dedicó al arquitecto entre 1950 y 1966. El volumen, preparado por el investigador Enrique Granell, coincide también con los 110 años del nacimiento de Cirlot (1916-1973).
Durante la presentación del libro, la académica y escritora Victoria Cirlot —hija y heredera intelectual del autor— recordó que su padre rompió con la historiografía tradicional de la época. 'En Gaudí siempre hay una necesidad de crear un espacio cuyas membranas son absolutamente simbólicas. Toda su arquitectura se conecta con una arquitectura cósmica; es la pretensión de que el edificio sea una réplica del cosmos', explicó.
Victoria Cirlot enfatizó el idilio entre el arquitecto y las vanguardias: Gaudí fue un imán para el surrealismo. Figuras como Salvador Dalí y André Breton cayeron rendidos ante sus formas, lo que abrió las puertas para que su obra se expusiera de forma pionera en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York.
A través de las páginas del libro, las paradas obligadas de la Barcelona gaudiniana se transforman bajo el microscopio de Cirlot: La Sagrada Familia y el Park Güell vistos como laboratorios donde la naturaleza y la espiritualidad se funden; la Casa Batlló y la Casa Milà como espacios de imaginación pura. Como concluyó Victoria Cirlot: 'Gaudí es, en gran medida, el emblema de Barcelona'.



