La escultora Gerda Gruber recibió la noche del miércoles la Medalla Bellas Artes en Artes Visuales 2026, máximo galardón del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal), durante la inauguración de su exposición Entre verde y agua en el Museo de Arte Moderno (MAM). La artista, visiblemente emocionada, exclamó: “¡Ay, dios mío, qué emoción!” y confesó a reporteros que no esperaba el reconocimiento.
Gruber, nacida en Bratislava, Eslovaquia, en 1940 y radicada en México desde 1975, agradeció el galardón ante un recinto lleno de familiares, amigos, colegas y alumnos. Recordó que hace exactamente 50 años el mismo museo albergó una muestra de su trabajo escultórico en porcelana, la cual calificó como “clave y el inicio de su enseñanza en la escultura contemporánea modelando el barro y la arcilla, comenzando en San Carlos”.
En la ceremonia, la directora del Inbal, Alejandra de la Paz, leyó un mensaje de la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, quien destacó la trascendencia de Gruber en la escena artística nacional. “Marcó una transformación decisiva en la escultura contemporánea de México: la recuperación del barro como lenguaje artístico actual”, señaló el texto.
La muestra Entre verde y agua, que permanecerá en el MAM hasta el 13 de septiembre, reúne 112 obras que incluyen instalaciones, dibujos, maquetas y piezas de barro, porcelana, henequén, bronce, algodón, bambú, vidrio y maderas diversas. La curadora Daniela Pérez explicó que la exposición no es cronológica, sino que responde a la visión orgánica de la artista, donde el círculo y la elipse son constantes.
Gruber reside desde finales de los años 80 en Yucatán, donde fue cofundadora de la Escuela Superior de Artes, hoy Universidad de las Artes. La secretaria de Cultura subrayó que su labor docente demuestra que “la enseñanza artística no sólo transmite técnicas, sino sensibilidad, disciplina y pensamiento”.



