En la antesala del estreno de 'El diablo viste a la moda 2', Meryl Streep y Anna Wintour posan juntas en la portada de la edición de mayo 2026 de Vogue. La imagen, capturada por Annie Leibovitz y con estilismo de Grace Coddington, muestra a ambas vestidas de Prada, generando dudas en redes sociales sobre si fue creada con inteligencia artificial debido a su perfección.
La portada coincide con el lanzamiento de la secuela de la película, que llegará a los cines el 1 de mayo. En ella, Streep retoma su papel como Miranda Priestly, personaje inspirado en Wintour. La sesión incluyó una conversación íntima moderada por la cineasta Greta Gerwig en el Crosby Street Hotel, donde ambas figuras discutieron sobre moda, poder y sus respectivas carreras.
Durante la charla, Wintour descartó una carrera como actriz, afirmando no tener talento para ello, mientras Streep confesó que asumir un rol como editora de moda le resultaría intimidante pero estimulante. Wintour destacó la evolución de la moda como una fuerza cultural y económica global más accesible, mientras Streep reflexionó sobre el papel de la vestimenta en la construcción del poder femenino.
Streep recordó los desafíos de la primera película en 2006, cuando era difícil conseguir vestuario de diseñador. Para la secuela, el enfoque fue más simple y fiel al personaje. Wintour, al escuchar rumores sobre la nueva película, llamó a Streep para confirmar el proyecto, confiando en su criterio.
La portada simboliza la vigencia de ambas trayectorias, demostrando que a sus 76 años continúan influyendo en sus industrias. La imagen, aunque dudada por su autenticidad, consolida un legado de poder, estilo y permanencia.



