Cuatro años antes de su muerte, el poeta Jaime Sabines (1926-1999) celebró sus 70 años con un recital en el Palacio de Bellas Artes que se convirtió en un evento memorable. El 30 de marzo de 1996, la Sala Manuel M. Ponce, con capacidad para 240 personas, resultó insuficiente ante la inesperada multitud que acudió a escuchar al poeta.
Gerardo Estrada, entonces director del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), relató a Excélsior que inicialmente se esperaban no más de 200 asistentes. Sin embargo, la afluencia creció rápidamente, obligando a trasladar el recital a la Sala Principal, con capacidad para mil 800 personas. “Fue inusitado que un poeta atrajera a tanto público, como si se tratara de un concierto de rock and roll”, comentó Estrada.
El público estaba compuesto mayoritariamente por jóvenes de entre 20 y 25 años, lo que sorprendió al propio Sabines, quien no imaginaba tener tal cantidad de lectores. Estrada explicó que el fenómeno se debió a la cercanía de la poesía de Sabines, especialmente su obra “Los amorosos”, que conecta con los jóvenes enamorados.
El poeta se mostró nervioso ante el cambio de sala y preguntó si no sería una molestia. Estrada le aseguró que no había problema y que podía extenderse el tiempo que quisiera. La lectura duró dos horas, sin interrupciones ni eventos programados posteriormente.
Estrada recordó un evento similar en Bellas Artes, cuando el filósofo Herbert Frey presentó un libro sobre Nietzsche y también tuvo que ser trasladado a la Sala Principal ante la masiva asistencia, superando incluso la convocatoria de Sabines.



