El soju, el destilado coreano que brilla en cada cena de los k-dramas, se ha convertido en la bebida alcohólica más vendida del mundo, superando al vodka y al whisky en volumen, según investigaciones de Cambridge University Press. Su éxito global se debe a la 'ola coreana' (Hallyu), que lo ha posicionado como el acompañante ideal para la gastronomía asiática.
Tradicionalmente elaborado con arroz, el soju moderno incluye camote o tapioca debido a la escasez de alimentos tras la Guerra de Corea, cuando el gobierno prohibió el uso de arroz para fabricar alcohol. Esta versión, conocida como soju diluido, es la que se encuentra en las icónicas botellas verdes. Hoy coexisten dos tipos: el tradicional destilado (premium) y el diluido (comercial), que a menudo incorpora sabores frutales como fresa, uva o durazno.
El soju se caracteriza por ser incoloro, de sabor neutro con un toque dulce y una graduación alcohólica entre el 13% y el 25%. Su perfil recuerda al vodka, pero con mayor contenido de azúcar y menor agresividad en el paladar. Es una bebida diseñada para compartirse, nunca para beberse a solas, y su consumo está regido por estrictas normas jerárquicas: nunca debes servirte tu propia copa, y al beber con alguien mayor, debes sostener la copa con ambas manos y girar la cabeza.
La historia del soju se remonta al siglo XIII, cuando los mongoles introdujeron la técnica de destilación en Corea, aprendida de los árabes. Durante siglos fue un producto de lujo reservado para las élites y la medicina, antes de popularizarse. Probar soju es adentrarse en una cultura que valora la comunidad y el tiempo compartido, un ritual de conexión ahora accesible en supermercados especializados.



