En la historia de la televisión mexicana, pocos momentos han sido tan auténticos y controvertidos como las presentaciones de Francisco "El Charro" Avitia en el legendario programa "Siempre en Domingo". El oriundo de Chihuahua, conocido por su potente voz y su inquebrantable orgullo norteño, protagonizó uno de los episodios más recordados de la pantalla chica al llevar el realismo de su música hasta las últimas consecuencias: disparar un arma de fuego en pleno set de televisión.
El incidente ocurrió durante la interpretación de su éxito "Cuatro balazos". Fiel a la letra de la canción y a su personalidad impulsiva, Avitia desenfundó su pistola y soltó varios tiros al aire mientras las cámaras transmitían en vivo a millones de hogares. El estruendo y el riesgo que representó la acción provocaron la furia inmediata de Raúl Velasco, quien, a pesar de su política de "aún hay más", no pudo tolerar la violación a las normas de seguridad del estudio, imponiendo al cantante una suspensión indefinida de la plataforma más importante del espectáculo en ese momento.
Tras una temporada en la "congeladora", la producción de Velasco decidió levantarle el castigo al ídolo chihuahuense, bajo la estricta condición de que no volviera a sacar un arma de fuego ni a realizar detonaciones en el foro. El público esperaba con ansias el regreso del "Charro", y el propio presentador le dio una calurosa bienvenida, confiando en que el intérprete de "La del estribo" habría aprendido la lección tras el severo regaño administrativo. Sin embargo, la esencia de Francisco Avitia no conocía de protocolos televisivos. En su siguiente presentación, justo cuando la emoción de la música alcanzó su punto máximo, el "Charro" volvió a echar balazos, desafiando nuevamente la autoridad de Velasco y las reglas de la cadena.
Este acto de rebeldía no solo reafirmó su estatus como un personaje auténtico y "fuera de serie", sino que quedó grabado en la memoria colectiva como el día en que el folklore mexicano superó, literalmente con pólvora, las barreras de la censura televisiva. Sin embargo, existen muchas versiones que dicen o aseguran que se trataban de balas de salva, ya que en ningún momento sería capaz de poner en riesgo la vida de ninguna persona.
Francisco "El Charro" Avitia fue uno de los máximos exponentes de la música ranchera y el corrido en México, consolidándose como una figura imprescindible de la Época de Oro del cine y la radio. Originario de Chihuahua, se distinguió de otros intérpretes de su tiempo por su estilo rudo, auténtico y una voz potente que no necesitaba de grandes adornos técnicos para transmitir la esencia del campo y la vida revolucionaria. A lo largo de su trayectoria, Avitia popularizó temas que se convirtieron en clásicos del cancionero popular, tales como "Los laureles", "La del estribo" y "Máquina 501".



