La cultura asiática se ha viralizado en todo el mundo, y Corea del Sur se ha convertido en uno de los destinos más sonados gracias al movimiento hallyu. Esta fama ha traído consigo el interés por la gastronomía, tradiciones, historia y costumbres del país. En la Ciudad de México, es posible probar la llamada “K-Food” sin salir de la capital, en espacios que trasladan a Corea con sus sabores.
Uno de estos lugares es una cafetería que no solo ofrece café, sino que es un statement cultural dentro del auge coreano en la CDMX. El espacio remite a los cafés minimalistas de Seúl: tonos neutros, luz natural abundante y una estética diseñada para “habitarse” durante horas. Su propuesta gira alrededor del café de especialidad, pero adopta códigos coreanos como panes rellenos de frijol rojo y sandos suaves, con una presentación obsesiva por el detalle.
Para quienes buscan una experiencia gastronómica social, Hansik es uno de los templos del BBQ coreano en la ciudad. La parrilla al centro de la mesa convierte la comida en un ritual colectivo, donde cocinar y compartir son parte del mismo acto. El espacio mezcla elementos tradicionales con guiños contemporáneos como pantallas con K-pop, y es frecuentado por idols y artistas coreanos cuando visitan México.
K-Monster representa la adaptación del street food coreano al consumo joven en CDMX, con pollo frito coreano de empanizados ultra crujientes y salsas intensas como gochujang. Es una opción rápida, indulgente y altamente “instagrameable”, influenciada por el K-pop y los K-dramas.
Asian On es un supermercado que sostiene la autenticidad de la escena coreana en la ciudad, ofreciendo desde ramyeon instantáneo y snacks hasta ingredientes clave como gochujang o kimchi. También funciona como micro punto de consumo, acercándose al modelo híbrido coreano de tienda más experiencia.
Otro espacio, inspirado en el bubble tea y la estética asiática pop, sirve como punto de reunión para fans del K-pop. Aquí el producto es casi secundario frente a la ambientación “cute” y la posibilidad de socializar dentro de una comunidad. Como contrapunto, un restaurante tradicional ofrece autenticidad con recetas y técnicas de cocina casera coreana, replicando sabores que te hacen sentir en casa.



