La Sopa Tarasca, originaria del estado de Michoacán, ha sido reconocida como una de las mejores sopas del mundo por la guía gastronómica Taste Atlas. Con una calificación de 4.6, este platillo ocupa la sexta posición en la lista de "Las 100 mejores sopas en el mundo", destacando la riqueza de la cocina mexicana a nivel internacional.
El nombre de la sopa proviene del pueblo tarasco o purépecha, que habitó la región desde el siglo XII hasta la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XVI. Fueron estos últimos quienes llamaron "tarascos" a los purépechas, dando origen al nombre del platillo.
El ingrediente principal de la Sopa Tarasca son los frijoles, cocinados con jitomate en un caldo de pollo, junto con chiles frescos y secos como el pasilla, que aportan un sabor ahumado característico. La sopa se sirve acompañada de tiras de tortilla frita, queso fresco y crema.
Para prepararla, se requiere limpiar los chiles pasilla y remojarlos en agua caliente, cocer y pelar los jitomates, y licuarlos con chiles anchos, cebolla y ajo. La mezcla se sofríe, se añade caldo de pollo y frijoles cocidos, y se hierve a fuego lento. Finalmente, se sirve caliente, decorada con tiras de tortilla frita, queso fresco desmoronado, crema y rebanadas de aguacate.
Este reconocimiento de Taste Atlas coloca a la Sopa Tarasca como un ícono de la gastronomía mexicana, demostrando la diversidad y calidad de los platillos tradicionales del país.



