Con la esperanza de remontar el marcador y con apoyo incondicional hasta el último minuto, los aficionados mexicanos abarrotaron restaurantes, bares y cantinas de los corredores gastronómicos de las colonias Roma y Condesa. Bajo una intensa lluvia y tormenta eléctrica, se podían apreciar largas filas de aficionados para entrar a los establecimientos que proyectarían el partido.
Ambiente de fiesta y pronósticos optimistas
Con sombreros de charro, jorongos, trompetas, silbatos y matracas, los aficionados no dejaron de alentar. Aldo Medina, uno de los asistentes, comentó: "Su pronóstico: 2-0, ganamos por dos goles. México ha agarrado un buen nivel y sí le da la vuelta". Por su parte, Elia Etia aseguró: "México gana 3-0. Es un partido complicado, pero lo vamos a ganar". El cantinero Iber, de un bar ubicado en la avenida de los Insurgentes, señaló: "¿Quién va a ganar? Obviamente, México, 2-0. ¿Cuál es la bebida que más está vendiendo? Los cantaritos y el tequila".
El himno y el silbatazo inicial con retraso
A las 7 de la noche y con 60 minutos de retraso, sonó como nunca el Himno Nacional. Minutos más tarde, llegó el silbatazo inicial. Con cada jugada del equipo mexicano, la ilusión de la llegada del gol se hacía sentir.
Derrota pero no desaliento
Y aunque en esta ocasión el marcador no fue favorable, los aficionados en bares, cantinas y restaurantes despidieron a la Selección Nacional con fuertes aplausos y el grito de “¡Viva México!”. La lluvia no apagó el entusiasmo de una afición que apoyó hasta el final.



