Agua, nuevo frente de guerra en Medio Oriente por ataques a plantas desalinizadoras
Agua, nuevo frente de guerra en Medio Oriente por ataques a plantas desalinizadoras

Los ataques a plantas de desalinización han colocado al agua como un punto clave dentro del conflicto en Medio Oriente, tras recientes bombardeos contra este tipo de infraestructura. Una planta desalinizadora en Baréin sufrió daños el domingo tras un ataque con drones atribuido a Irán, según autoridades locales. Un día antes, Teherán acusó a ese país de una ofensiva similar en Qeshm, que habría afectado el suministro en al menos 30 pueblos.

La situación ocurre después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtiera sobre posibles ataques a infraestructura energética iraní si no se reabre el estrecho de Ormuz. En respuesta, Irán señaló que podría atacar instalaciones energéticas, tecnológicas y de desalinización en la región.

El acceso al agua en Medio Oriente es limitado. De acuerdo con el Banco Mundial, la disponibilidad es hasta diez veces menor que el promedio global. En este contexto, las plantas desalinizadoras son clave para el abastecimiento. Un estudio publicado en la revista Nature indica que la región concentra cerca del 42 % de la capacidad mundial de desalinización. Estas instalaciones abastecen principalmente a grandes ciudades como Dubái y Riad.

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Especialistas señalan que este tipo de infraestructura puede ser vulnerable en escenarios de conflicto. Philippe Bourdeaux, directivo de la empresa Veolia, indicó que en algunos países se han reforzado medidas de seguridad, incluso con sistemas de defensa en torno a las plantas. También explicó que los operadores mantienen vigilancia constante ante posibles afectaciones.

Los ataques a plantas desalinizadoras han sido poco frecuentes, pero existen precedentes recientes. Antes de ese periodo, uno de los antecedentes se remonta a 1991, durante la Guerra del Golfo. Expertos también advierten que una afectación prolongada podría generar consecuencias en distintos niveles. No obstante, algunas plantas cuentan con sistemas interconectados y reservas que permiten sostener el suministro entre dos y siete días en caso de interrupciones.

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