Han pasado seis meses desde la explosión de una pipa de gas LP en el Puente de La Concordia, en Iztapalapa, y la tragedia sigue marcando a la Ciudad de México. El 10 de septiembre de 2025, un vehículo de la empresa Silza volcó y explotó, provocando un incendio que alcanzó vehículos particulares, transporte público y transeúntes. El saldo oficial fue de 32 personas fallecidas y decenas de heridos.
Entre las víctimas mortales destacan casos como el de Alicia Matías Teodoro, quien cubrió a su nieta Jazlyn con su cuerpo para protegerla del fuego. Alicia falleció dos días después por quemaduras en el 90% de su cuerpo, mientras que Jazlyn fue trasladada a un hospital en Texas y regresó a México el 25 de noviembre, donde continúa su recuperación en casa. También perdieron la vida estudiantes del Cecyt 7 del IPN, como Juan Carlos Sánchez Blas, José Gabriel Hernández Méndez y Alí Yael González Aranda.
La última paciente hospitalizada, Yaneth Guadalupe Guerrero, fue dada de alta el 23 de noviembre, cerrando la fase de atención hospitalaria directa. Sin embargo, las secuelas persisten: sobrevivientes cargan cicatrices físicas y emocionales, y las familias continúan lidiando con la ausencia de sus seres queridos. La Fiscalía de la CDMX reportó que se han celebrado acuerdos reparatorios con 78 víctimas.
La solidaridad de vecinos, estudiantes y trabajadores fue clave en los primeros momentos, pero la zona aún conserva la memoria del siniestro. A seis meses, la comunidad de Iztapalapa sigue en proceso de sanación, mientras las autoridades mantienen investigaciones sobre la empresa responsable y las medidas de seguridad en el transporte de gas.



