La familia real noruega enfrenta una crisis sin precedentes debido a dos escándalos simultáneos: la aparición del nombre de la princesa heredera Mette-Marit en documentos de Jeffrey Epstein y el proceso judicial contra su hijo, Marius Borg Høiby. Expertos en realeza consideran que la situación ha llegado a un punto de no retorno, con un cuestionamiento profundo de la institución.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos publicó nuevos documentos relacionados con Epstein, donde el nombre de Mette-Marit aparece “varias centenas de veces”. Esto reavivó un debate que parecía cerrado desde 2019, cuando el Palacio Real reconoció contactos entre la princesa y el financiero condenado por delitos sexuales. La princesa emitió una declaración disculpándose y asumiendo su responsabilidad, pero expertas como Caroline Vagle criticaron que ocultara información inicialmente.
Paralelamente, el juicio a Marius Borg Høiby, hijo de Mette-Marit de una relación anterior, acusado de varios delitos, ha impactado la percepción pública. La coincidencia de ambos escándalos ha creado una “tormenta perfecta” que amenaza la estabilidad de la monarquía, según analistas. Expertos daneses y suecos han opinado que la situación es crítica, especialmente por la cercanía de un cambio de monarca debido a la edad del rey Harald, de 88 años.
La experta danesa Line Bjerre Kristensen señaló que en Dinamarca se debate si la monarquía noruega sobrevivirá, mientras que la sueca Jenny Alexandersson advirtió que Mette-Marit cargará con este escándalo de por vida. El Palacio Real ha negado que la princesa visitara la isla privada de Epstein y afirmó que los contactos fueron en contextos sociales entre 2011 y 2013.



