Durante la oración del Ángelus en la Plaza de San Pedro, el papa León XIV calificó la guerra en Oriente Medio como un 'escándalo para toda la familia humana' y exigió un alto el fuego inmediato. El pontífice expresó su consternación por la evolución del conflicto, que se ha prolongado por varias semanas.
En paralelo, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, endureció su retórica contra Irán al prometer ataques dirigidos contra su liderazgo, reflejando una estrategia más agresiva en un conflicto que ya involucra ataques directos entre Estados.
La Organización Mundial de la Salud advirtió que la guerra ha entrado en una 'fase peligrosa', especialmente por la cercanía de operaciones militares a instalaciones nucleares, lo que introduce riesgos que trascienden lo militar y pueden impactar a largo plazo a la población civil.
Desde finales de febrero, Irán ha intensificado su ofensiva contra territorio israelí, lanzando más de 400 misiles balísticos, con una tasa de interceptación cercana al 92 %, según el ejército de Israel. El portavoz militar Nadav Shoshani confirmó impactos directos pese a la efectividad del sistema defensivo.
El conflicto se extiende a otros escenarios regionales: en el norte de Israel, una persona murió por un cohete desde Líbano, reivindicado por Hezbolá, mientras el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ordenó la destrucción de infraestructuras estratégicas en el sur de Líbano. Además, en Irak, un centro logístico y diplomático estadounidense en el aeropuerto de Bagdad fue atacado ocho veces, confirmando la ampliación geográfica del conflicto.



