El presidente de Rusia, Vladimir Putin, sorprendió al declarar durante el desfile del Día de la Victoria que el conflicto en Ucrania “está llegando a su fin”. Fue la primera señal clara de que el mandatario ruso considera que su guerra podría concluir, aunque analistas señalan que sus objetivos iniciales —desmilitarizar Ucrania y tomar el Donbás— aún no se han cumplido.
Putin hizo estas declaraciones en un contexto de creciente presión interna. Encuestas recientes muestran que la población rusa desea el fin del conflicto, y las críticas sobre la duración y el costo humano y económico de la guerra se han extendido entre las élites de Moscú. Algunos analistas sugieren que el régimen de Putin podría no sobrevivir políticamente a una guerra prolongada.
El presidente ruso también propuso que el ex canciller alemán Gerhard Schröder actúe como negociador en futuras conversaciones con Europa. Schröder, cercano a Putin y vinculado al proyecto Nord Stream, ha sido desacreditado en Europa, pero su nombre podría ser escuchado en Washington, complicando los esfuerzos de paz.
El desfile militar en la Plaza Roja fue notablemente sobrio: sin exhibición de tanques ni hardware pesado, solo soldados. Mientras tanto, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky emitió un decreto para evitar ataques durante el evento, un gesto que muestra la confianza de Kyiv en su posición.
La guerra, que comenzó en febrero de 2022, ha tenido avances y retrocesos para ambos bandos. Tras cuatro años, Ucrania enfrenta escasez de personal, mientras que Rusia ha logrado avances lentos en el frente. La comunidad europea, sin intervención militar directa, ha apostado por la presión económica con la esperanza de que Moscú se quiebre antes que Kyiv.



