La idea de que los días podrían durar 25 horas ha cobrado fuerza tras nuevos reportes asociados a la NASA. Aunque solemos asumir que un día dura exactamente 24 horas, en realidad esa cifra es un promedio. La rotación del planeta no es perfectamente constante y su velocidad puede variar por distintos factores.
El principal factor detrás de este fenómeno es la relación entre la Tierra y la Luna. Las mareas generan una fricción constante que, con el paso del tiempo, ralentiza ligeramente la rotación terrestre. Este proceso lleva ocurriendo desde hace miles de millones de años. Estudios recopilados por la NASA indican que la duración del día aumenta aproximadamente entre 1 y 2 milisegundos por siglo.
Los cálculos científicos apuntan a que, si esta tendencia continúa sin cambios, la Tierra podría alcanzar días de 25 horas en alrededor de 200 millones de años. Esto coloca el fenómeno en una escala completamente distinta a la percepción cotidiana. No es un cambio que vaya a notarse en generaciones actuales ni en las siguientes. De hecho, en el pasado ocurrió lo contrario: hace cientos de millones de años, los días podían durar aproximadamente 20 horas.
En los últimos años, los científicos han comenzado a observar un nuevo factor que influye en la duración del día: el cambio climático. El deshielo de los polos está redistribuyendo grandes masas de agua hacia los océanos, alterando la distribución del peso en el planeta y afectando, de forma muy leve, la velocidad de rotación.
Aunque para la vida diaria estas variaciones son imperceptibles, en ciertos sectores resultan clave. Sistemas como el GPS, la navegación satelital y las telecomunicaciones dependen de mediciones extremadamente precisas del tiempo. Un pequeño desfase en la rotación de la Tierra puede tener efectos acumulativos en estos sistemas, por lo que los científicos monitorean constantemente cualquier cambio.



